Libre Comercio, ¿libre de qué? – Parte 5 de 5

El libre comercio en América sigue vivo, pero ya no es un destino predestinado para todos los pueblos.  Cada año se hace más difícil convencer a un gobierno, a una legislatura, y a un pueblo, que se comprometan a un TLC. 

En Costa Rica, aliado cercano de EU, y ya penetrado por inversiones estadounidenses, fue necesario que el presidente Arias amenzara con caer en un “abismo” del cual nunca saldrían, y que EU amenazara con represalias si fuese rechazado el tratado.   Con todo, ganó por 794.464 a 747.826, una diferencia 46.638 votos, cifras que difícilmente se encuentran en los medios masivos de EU, que se limitan a anunciar que ganó el SI, pero no por cuanto. (En EU, un tratado así requiere una  mayoría de 2/3 en el Senado.)  El Washington Post hasta declaró una gran victoria contra Hugo Chávez, como si los ticos del NO fueran robots del venezolano.

Algunos grupos denuncian un fraude, toda vez que las preferencias de voto le daban un 12% de ventaja al NO.  Ya hacia el fin de la campaña, en la cual la publicidad del SI excedió a la del NO a razón de 100 por 1, el presidente Arias aseveró que si no salían bien las cosas, dentro de seis meses podían retirarse del acuerdo.  Imposible que se lo permitan, pero deja abierto el campo para que la oposición reaparezca en precisamente ese tiempo. 

No obstante los reveses sufridos por el proyecto librecambista, EU no cesa en su empeño. No puede cesar.  Sus corporaciones, como todas, necesitan nuevos espacios para expandirse, para crecer.  Bajo las reglas del capitalismo, compañía que no crece, muere, sometida por sus rivales.  Necesita también EU los recursos naturales, sobre todo energéticos, que todavía abundan al sur de la frontera.   El presidente Bush pide ahora al Congreso que apruebe acuerdos con Colombia, Perú, y Panamá.

El mundo se aglomera en regiones competidoras.  Europa, por un lado, con sus tropezones, va cohesionando su proyecto supra-nacional.  En Asia, China se perfila como el inevitable centro económico de la región, antesala a serlo para el mundo. Japón, si no gravita hacia China, tendrá que tomarla muy en serio.

Rusia, por su parte, recupera sus fuerzas y será una de la potencias mayores en breve tiempo.  India tendrá una proyección comparable.

Africa sigue siendo objeto de depredaciones, y no figura como los demás centros previsibles.  Pero Sudáfrica, por ejemplo, si rebasará sus fronteras, y Angola cuenta con los ingreso del petróleo, como también Nigeria.  Al Medio Oriente lo golpean diferentes fuerzas, sin que encuentre una paz segura.

Pero Latinoamérica y el Caribe, EU y Canadá están conectados todos por una geografía incambiable. Para EU, estancado en el pantano de Irak, es esencial asegurar un control de las economías del continente, pero no significa ello que los demás países quieran asimilarse a una jerarquía donde estén destinados a ocupar un  escaño inferior.¿Dónde desembocarán estas corrientes?

Los países subdesarrollados no pueden renunciar a sus aspiraciones de llegar al desarrollo.  Algunos buscarán una salida, cruzando los dedos por buena suerte, en los tratados.  Otros, perseguirán estrategias alternativas, todavía en proceso de cristalizar, teniendo en mente que no se trata de intereses puramente nacionales, y que dentro de sus respectivas fronteras existen sectores favorables a los TLC junto con sectores opuestos.

Esas contradicciones se podrán resolver, para ponerlo a secas, a las buenas o a las malas, con paciencia o sin.  Esperemos que no se resuelvan, como en los tiempos de antaño, a cañonazos.  

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