Homenaje a Guillermo Fuentes, gerente de SUNSTRUST

Por Alfonso Aguilar

Don Guillermo Fuentes, sinónimo de la banca y uno de los nombres más familiares en la comunidad latina, recibió recientemente una calurosa despedida con motivo de su retiro tras 28 de servicios en Suntrust Bank.

Fuentes, siempre de traje y corbata, pero a diferencia del común de sus homólogos, accesible y de fácil trato, agradeció a su familia, personal y a los presentes en su fiesta de despedida por la oportunidad de trabajar por tanto tiempo para un banco en pleno corazón del barrio latino en Washington, DC.

Al momento de su retiro ejercía el cargo de gerente de la sucursal y vicepresidente SunTrust Bank. Acaso fueron sus modestos orígenes y los valores inculcados en el hogar los que le formaron así, sencillo y el mismo banquero ante todo el mundo. Nació en San Salvador, El Salvador, hace 59 años, y él mismo, de buena memoria, recuerda que llegó a esta región a la edad de 13 años.

Se convirtió en un joven inmigrante porque a sus padres les ofrecieron trabajos en Washington, DC. A su padre en la Organización de los Estados Americanos (OEA), y a su madre en la embajada de su país natal.

Sin embargo la familia, que incluía a su hermano José Roberto Fuentes y su hermana Ana Victoria, se radicó en Alexandria, Virginia. Aquí cursó su secundaria y preparatoria, y posteriormente emprendió y concluyó estudios universitarios en West Virginia, titulándose en administración de negocios.

Su hermana se inclinó por la contaduría pública, y actualmente trabaja para el Fondo Monetario Internacional, y su hermano se recibió en ginecología, pero perdió la vida justo cuando empezaba a vivirla, a la edad de 31 años.

“En esa época juvenil”, recuerda Guillermo, “no había latinos. En la escuela los únicos latinos éramos mi hermano y yo, y no se hablaba español. Como en Virginia no había ningún restaurante latino, mis padres nos traían a Washington para comer en los únicos dos lugares latinos: El Caribe y el Omega, sobre la Columbia Road”.

Lo que el joven Guillermo no imaginaba era que esta avenida sería su segundo hogar, al mando de un banco en pleno corazón de Adams Morgan. Pero mucho antes de ascender a tal posición trabajó como lavador de platos, luego en construcción, más adelante como dependiente en una tienda de quesos y hasta en un 7-11.
“Pero eso no era lo que quería, me di cuenta que eso no era para mí”, dice. De modo que volvió a las aulas escolares, y consiguió su primer trabajo en un banco, el Hamilton Bank & Trust, en calidad de cajero; luego en el Alexandria National Bank y, en un momento en que los latinos ya eran una población visible en la región, se le ofreció la subgerencia del First American Bank, institución urgida de un profesional hispano y bilingüe.

“No fue fácil conseguir el trabajo, porque nos presentamos 25 candidatos”, recuerda en mero tono anecdótico. A partir de 1979 se estableció en Adams Morgan, con la aparición del Banco Perpetual, del que fue subgerente. Cuando el banco se declaró en quiebra, lo compró Crestar, y en esta nueva sede permaneció 5 años en el mismo cargo.

El nombre de Crestar pasó a la historia para dar paso a SunTrust Bank, su actual banco, con 80 por ciento de clientes hispanos. “Me gusta mi trabajo. Todos los días hay cosas distintas. Me gusta ser el número uno. Esta sucursal ha recibido muchos premios”, dice, y agrega: “Tiene buena ubicación, todos los empleados son bilingües y la atención es muy buena”.

Aunque reconoce un gran avance en la educación bancaria de la comunidad latina, dice que aún hay mucha gente que tiene los ahorros en el colchón y muchos hombres que les gusta cargar, para sentirse bien, fajos de billetes en el bolsillo.
Muchos no pueden aprovechar las ventajas de un banco porque no pueden leer o escribir. En ese aspecto es importante continuar el apoyo educativo a esta población.”, dice Don Guillermo desde su modesta oficina, limitada a un cuarto normal, del cual sólo reluce una pequeña colección de artesanías de varios países.

En mi posición de gerente hay dos cosas difíciles: educar a nuestra gente y convencerlos de los beneficios del sistema bancario, y ganarse su confianza”, resume. Tras 46 años de vivir en esta región y por ende de conocer el desarrollo de la historia de la comunidad, Guillermo dice que el crecimiento y los avances de los latinos son enormes, pero le preocupa el que nuestra gente trabaje dos o tres jornadas y no se den tiempo para educarse y cuidar a los hijos.

“Yo conocí un cliente al que siempre veía cansado, desvelado. Un día le pregunté: ‘¿Pero usted no duerme?’ Y me dijo, ‘Sí, pero sólo me da tiempo para dormir dos horas al día’”.

Don Guillermo N. Fuentes Jr., y su esposa Margarita Fuentes, también salvadoreña, trajeron al mundo a cuatro hijos, dos ya titulados y dos en proceso de concluir estudios universitarios. ¿Qué hará tras su retiro? “Con mi familia me dedicaré a disfrutar las playas. Me fascinan”.

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