Inmigración será prominente en debate para elecciones

Por Rubén Barrera
Notimex

El tema migratorio, como en los comicios legislativos de 2006, figurará de manera prominente en el debate político de cara a las elecciones presidenciales del próximo año, y en el caso de los hispanos definirá en gran medida su voto.

Aunque quizá sin la misma intensidad que entonces, el tema se ha convertido ya en un catalizador en estados como Virginia, donde -según sondeos- muchas de las elecciones locales y estatales serán determinadas por la postura de los candidatos al respecto.

En fechas recientes, Virginia se ha colocado en el centro de este debate, luego que varias comunidades adoptaron ordenanzas destinadas a hacer difícil la vida de los inmigrantes indocumentados, otorgando facultades a sus policías para hacer las leyes de migración.

En la mayoría de los casos, las iniciativas han sido promovidas por políticos afiliados al Partido Republicano, algo que en opinión de expertos y promotores de la causa a favor de los inmigrantes, es sólo reflejo de la tendencia que el tema tendrá a nivel nacional.

El director ejecutivo de la Liga de Ciudadanos Latino Americanos Unidos, Brent Wilkes, dijo que aunque los promotores de dichas iniciativas insisten que su objetivo son los indocumentados, el sentimiento es que la dedicatoria incluye a todos los hispanos.

En su opinión, la polarización que acciones como ésta han generado, puede convertirse en una fuerte motivación para el electorado hispano.

"Al final, podría motivar al electorado hispano y puede lastimar las buenas intenciones que el presidente George W. Bush ha buscado impulsar dentro del
partido", dijo.

Para algunos, la distancia en las posiciones entre los republicanos y Bush, quien apoyó una amplia reforma migratoria que fracasó en el Senado, no es sorpresiva y tiene explicación.

"Muchos de los candidatos republicanos están más preocupados por mantener la unidad de la base religiosa, un voto muy importante, que en buscar ampliar los avances logrados por Bush", dijo Henry Flores, profesor de ciencias políticas de la Universidad de St Mary en San Antonio Texas.

Durante la elección presidencial de 2004 y aún antes de anunciar su respaldo a favor de una amplia reforma migratoria, Bush obtuvo 42 por ciento del voto hispano, convirtiéndose así en el candidato republicano con el mayor respaldo entre ese electorado.

El respaldo hispano a favor del Partido Republicano empero casi desapareció durante la elecciones legislativas de 2006, cuando según sondeos sus candidatos obtuvieron en conjunto apenas 7.0 por ciento de este voto.

El repudio fue consecuencia de la dura reforma aprobada en 2005 por los republicanos en la Cámara de Representantes que, entre otros aspectos, penalizaba la presencia de los indocumentados en el país.

Aunque la iniciativa murió en el proceso al no poder reconciliar la versión de la Cámara Baja con la del Senado, el mensaje fue claro, a decir del congresista demócrata por Chicago, Luis Gutiérrez, el principal promotor de la reforma en la Cámara de Representantes.

"El mensaje fue, queremos su esfuerzo, pero no los queremos en el país", recordó. Al respecto, Flores dijo que las protestas a partir de la aprobación de ese proyecto de ley "mostraron el peso que tiene el tema de la migración ilegal".

Agregó que "la posición extrema que tomaron los republicanos fue vista como una posición contra el lenguaje, la cultura y las raíces familiares de los hispanos".

Algunos republicanos reconocen que la postura adoptada por sus legisladores en el Congreso ha deteriorado la imagen frente al electorado hispano, y con ello las posibilidad de atraer un mayor porcentaje de este voto.

Daniel Vargas, miembro de la Asamblea Nacional Hispana del Partido Republicano, señaló a su vez que aunque muchas de la posiciones que han emanado del Congreso no son apoyadas por la mayoría del partido, la diferencia es casi imposible.

Para Flores, todo lo anterior confirma su percepción y la de otros en el sentido de que el tema migratorio "va a jugar un gran papel" en las elecciones presidenciales, si bien su efecto se sentirá de diferente manera a través del país.

"Obviamente el tema va a pesar más en las regiones donde se concentran las mayores poblaciones hispanas, como sería el sureste y oeste, particularmente", indicó y agregó asimismo que la relevancia del tema tendrá variaciones entre republicanos y demócratas.

"En el caso de los demócratas, si bien el tema será importante en la agenda del debate político, creo que éste quedará relegado a una tercera posición, después de la guerra en Irak y la economía", explicó el experto en ciencias políticas.

Por lo que toca a los republicanos, el investigador anticipó que el tema estará el frente de su agenda "porque ha probado ser un tema con que pueden apelar a su base religiosa, donde enfrentan una crisis por la aparente insatisfacción con sus candidatos".

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