Primer arresto bajo nueva ley antiinmigrante en Oklahoma

Dallas.- Una ciudadana estadunidense fue detenida en Oklahoma por transportar a un indocumentado, en el primer arresto realizado en esa entidad bajo una controversial ley antiinmigrante que entró en vigor este jueves.  

El presidente de la Coalición Nacional de Clérigos Latinos y Líderes Religiosos (Conlamic), Miguel Angel Rivera, denunció que la mujer fue detenida por agentes del Sheriff del condado de Tulsa, Oklahoma, por transportar a su novio, un inmigrante indocumentado.  

La nueva ley de Ciudadanos y Contribuyentes de Oklahoma, conocida también como "Ley 1804" es considerada hasta ahora como la más dura contra la inmigración ilegal en este país, al sancionar en forma integral al indocumentado y elevar su estatus al carácter de criminal.   La ley convierte en delito el transportar, albergar, esconder y contratar a indocumentados, entre otras múltiples prohibiciones.  

Rivera explicó que bajo la nueva ley, la mujer arrestada la madrugada de este jueves en Tulsa enfrentará un delito que se castiga con penas de un año de prisión y mil dólares de multa.   "Este es un día triste para Oklahoma, esta ley va a traer consecuencias devastadoras para la entidad", dijo Rivera, cuya organización encabeza la oposición a la nueva ley y mantiene pendiente ante una corte federal una demanda legal en su contra.   "Bajo la nueva ley, un indocumentado es un delincuente idéntico a un homicida en serie o a un violador", aseguró.   La ley "ha elevado la posición de ofensa civil por ser indocumentado, a un delito criminal de alto nivel", dijo Rivera.  

Desde este jueves, es ilegal en todo Oklahoma rentar un apartamento o casa a una persona indocumentada.   Un propietario de vivienda que le rente a alguien que sabe que se encuentra en forma ilegal en el país enfrentará un delito castigable hasta con un año de cárcel y mil dólares de multa, según la nueva legislación.   La ley obliga además a los policías estatales el revisar la situación migratoria de cualquier sospechoso, lo que convierte a todos los oficiales del sheriff y de la policía estatal en agentes migratorios.  

El nuevo estatuto exige también a compañías y negocios en Oklahoma el determinar el estatus migratorio de todos sus empleados para asegurarse de que ninguno de ellos está en forma indocumentada en el país.   La ley elimina además los beneficios y subsidios gubernamentales a los indocumentados en lo referente a la atención a la salud y bienestar social, excepto en emergencias y servicios humanitarios.  

"Lo que estamos viendo en Oklahoma es una acción similar a la de una limpieza étnica que se ejecuta con un instrumento legal racista, en vez de pistolas", aseguró Rivera.   El líder religioso informó que unos 25 mil inmigrantes han abandonado la entidad en las semanas previas a la entrada en vigor del estatuto, al ser prácticamente expulsadas de sus departamentos y viviendas por arrendadores que temen caer en violación de la ley.  

Otros también han abandonado el estado ante el temor de ser detenidos por agentes de la policía, para ser luego deportados.   La Coalición Nacional de Clérigos Latinos y Líderes Religiosos llego al extremo de recomendar a los inmigrantes no confiar desde ahora en las policías locales y acudir a agentes federales en caso de necesitar ayuda.  

La Conlamic al igual que las diócesis católicas de Tulsa y la Ciudad de Oklahoma han expresado su rechazo a la legislación y han firmado juramentos de compromiso a no acatar el nuevo estatuto.   "Esta ley es ferozmente antiinmigrante y no refleja los valores para respetar a las personas ni a sus familias. Nosotros nos unimos en oposición y desafío ante esta ley injusta e inmoral", manifestó la carta juramento de la Diócesis de la Ciudad de Oklahoma.   Advirtió que "ya que esta ley es excesivamente punitiva y hace que la acción de proveer asistencia humanitaria a una persona indocumentada necesitada sea un ‘delito’, nosotros los suscritos clérigos, líderes religiosos y personas laicas de conciencia no podemos obedecer esta ley".  

En un evento ecuménico en Tulsa, Oklahoma, unos 50 representantes de diversas religiones, expresaron uno a uno su rechazo a reglamentos racistas y excluyentes, recordando pasajes religiosos que llaman al respeto humano, sin importar el origen nacional.   La Conlamic, que el miércoles intentó sin éxito frenar la entrada en vigor de la ley con una moción ante una corte federal, tiene aún pendiente una demanda legal en contra de la legislación.  

Rivera dijo confiar en que el juez a cargo de revisar la demanda, declarara eventualmente la anticonstitucionalidad de la ley, porque Oklahoma ha adoptado funciones que corresponden sólo al gobierno federal.  
– Notimex

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