Spitzer retira plan de licencias a inmigrantes por presiones de Bush

Nueva York.- Las presiones del gobierno de George W. Bush fueron la principal causa por la que el gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, decidió retirar su plan inicial para conceder licencias a los inmigrantes, lo que indignó a la comunidad hispana.  

Las llamadas desde el Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en inglés) a la oficina de Spitzer fueron más y más constantes a medida que crecían las críticas por el anuncio de su plan, el pasado 21 de septiembre, reportaron este día medios locales.  

Tanto The New York Times como el Daily News, señalaron que estas presiones fueron el detonante por el que el gobernador de Nueva York matizó su plan inicial, el cual cuando lo anunció fue recibido como una victoria por parte de la comunidad inmigrante, sobre todo hispana.   Estas llamadas y reuniones cara a cara en Washington entre ayudantes de Spitzer y miembros de la administración Bush hicieron que el gobernador se fuera dando cuenta poco a poco que "le quedaban pocas opciones".  

De acuerdo a los medios, el político demócrata –puesto contra las cuerdas por los republicanos, algunos demócratas y medios conservadores de todo el país-, no quiso enfrentarse con el gobierno.  

Según el Daily News, la última llamada de atención fue cuando el gobierno federal comunicó a Spitzer que iba a desautorizar públicamente su propuesta, ante la que hasta ahora se había mantenido más o menos neutral, aunque señalando que no la apoyaban.   Ahora tenían previsto afirmar que iba contra la seguridad nacional. "Eso hubiera minado todos nuestros esfuerzos", señaló al diario un asistente de Spitzer.

Como indicó el periódico, "dado el clima político estos días, todo lo que tenía que hacer el gobierno federal era gritar seguridad nacional y cualquier tipo de debate sería zanjado de forma automática".   Agregó que fue por eso que Spitzer decidió recalcular su estrategia y se comprometió, el pasado viernes, con el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, ha matizar su plan inicial. Sin su apoyo, éste no hubiera podido salir adelante.  

El sábado pasado Spitzer anunció junto a Chertoff su revisada propuesta, que consiste en otorgar tres tipos de licencias de manejo, en vez de una sola para todos los ciudadanos, incluidos los inmigrantes ilegales.   Una, será para residentes legales y les servirá para cruzar fronteras y subirse a un avión.   Otra para los que tengan la ciudadanía estadunidense que será el Real ID, una especie de documento nacional de identidad impulsado por el gobierno Bush pero que ha desatado las críticas de grupos de derechos civiles.   El tercer tipo se otorgará a los inmigrantes "sin papeles", a los que solo servirá para manejar pero no para salir del país ni como documento federal. Para obtenerla, deberán presentar un pasaporte en regla.   Además, el plazo para empezar a otorgar estos documentos, que estaba previsto que comenzara este próximo diciembre, se retrasará hasta el 2008.  

Inmigrantes y activistas consideran que la licencia que se concedería a indocumentados se presta para que se discrimine contra esta comunidad porque identificaría a su portador como indocumentado.  

Líderes comunitarios como Joel Magallán de la Asociación Tepeyac de Nueva York, se han sentido traicionados por el cambio de actitud de Spitzer. Un sentimiento que comparten en la Coalición del Inmigrante de Nueva York, que han pedido una reunión urgente con el gobernador.   Otros, como el asamble&iacut

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