Abu Ghraib en Washington

“Bush”.

Esa fue la respuesta de Fernando Botero acerca de quién le gustaría que viera su exposición sobre Abu Ghraib que fue inaugurada el martes en el Centro de Artes Katsen de la American University.

Las obras muestran las torturas a las que fueron sometidos los detenidos iraquíes, incluyendo el ahogamiento simulado (“waterboarding”) o la presencia de perros, así como la humillación sexual en una afrenta a sus creencias religiosas bajo el Islamismo.

Las apacibles personas obesas que se suelen admirar en obras del pintor colombiano cambian en un clamor desgarrador cuando representan a los detenidos iraquíes víctimas de torturas en la tristemente célebre prisión.

“El arte no cambia nada”, dijo Botero una conversación en el museo, al recordar que Guernica fue la pintura más importante del siglo 20 pero no sacó al dictador español Francisco Franco del poder.

Señaló, sin embargo, que espera que sus obras queden como una muestra del “momento negro” sobre la tortura durante el gobierno del presidente George W. Bush.

“Lo hice porque estaba muy molesto, fue un ‘shock’ para el resto del mundo, para todos, pero mucho más para un artista”, señaló el artista, de 75 años de edad, al confesar que nunca había pintado algo con un “sentimiento tan directo que salía de mí”.

Esta es la primera muestra completa de 79 pinturas y dibujos sobre Abu Ghraib que presenta Botero en Estados Unidos, luego de exponerse en Milán, Italia, para continuar en Monterrey, México.

La primera exposición en Estados Unidos fue en la Galería Marlborough en Nueva York el año pasado y posteriormente en la Universidad de California en Berkeley.

El artista, que reside en París, y es conocido por sus pinturas exageradamente obesas en sátiras benignas develó sus pinturas sobre Abu Ghraib en 2005 en Roma.

Sus pinturas representan una partida de su estilo usual, pero tienen relación con trabajos previos que muestran la violencia del narcotráfico en Colombia.

Precisamente, la casi asegurada confirmación de Michael Mukasey como procurador general enfrenta críticas de senadores demócratas por su renuencia a calificar directamente como tortura el ahogamiento simulado a sospechosos de terrorismo.

Ningún militar estadounidense de alto rango ha sido condenado a prisión por las torturas en Abu Ghraib que organismos de derechos humanos consideran que contó con la aprobación de los mandos superiores.

El director del museo, Jack Rasmussen, dijo que el estilo distintivo de Botero permitirá que la comunidad universitaria y de Washington hablen sobre los derechos humanos y la guerra “no por medio de un lente político, sino por el arte”.

“El arte no puede cambiar la guerra, pero puede mostrar el testimonio”, señaló.   Uno de los asistentes a la exposición, Ricardo Peñuela, de origen colombiano, dijo que “como muchas otras personas, tuve la oportunidad de estrechar la mano del maestro y felicitarlo por su coraje, por su valor y por su compromiso con la realidad”.

La exposición de Botero, hasta el 30 de diciembre, fue inaugurada el martes con otras dos muestras sobre el feminismo radical y una crítica a la sociedad estadounidense del artista Irving Norman que se presentan en el Centro de Artes Katsen de la American University.

– Santiago David Távara

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