Un millón de gotas para María de los Angeles

Hace cuatro años la niña colombiana María de los Angeles Suárez, ahora de 11 años, se robó el corazón de la comunidad latina de Washington en una cadena de solidaridad para financiar la operación de sus ojos.

En esta oportunidad, su madre Liliana Quintana ha hecho una nueva petición a la comunidad para que permita que la niña continúe con el extenso y costoso tratamiento mientras espera una nueva operación para mejorar su vista.

"Pido a la comunidad hispana que por favor me colaboren, especialmente con medicinas para mi niña, ya que lo requiere urgentemente porque sus ojos son totalmente resecos y sus pestañas se le incrustan hacia adentro”, dijo Quintana.

Explicó que a la niña, que carece de seguro médico, hay que ponerle lentes especiales y colocarle diariamente gotas lubricantes oculares Systane “que son muy caras”.

Asimismo, se le debe suministrar vitamina A, el ungüento oftalmológico Tobradex y el lubricante Refresh para la resequedad del ojo. “Quiero un millón de gotas”, dijo una desenvuelta María de los Angeles, quien adquirió el síndrome de Steven Johnson, una enfermedad inflamatoria aguda más común en niños y jóvenes, luego de una reacción alérgica a una medicina.

Tras adquirir la enfermedad, los ojos de la pequeña se llenaron de ampollas y sus pestañas se cerraron. Cuando abría los ojos solo veía los dedos frente a ella. Su mamá tuvo que dejar en Colombia a su esposo y tres hijos para buscar mejores opciones.

La cirugía de reconstrucción de la superficie del globo ocular a la niña incluyó la combinación de un globo ocular donado y células precursoras de su propia madre.
La señora Quintana dijo que “por el momento tengo un trabajo no estable y lo que gano vendiendo empanadas, tamales o chicharrones, no me alcanza para la medicina y por eso me veo obligada a luchar por mi niña porque es muy esencial en este momento”.

Explicó que gasta 40 dólares diarios en medicinas y que su sueldo no le permite cubrir los costos porque de alquiler de la habitación donde vive así como la alimentación y estudios de la pequeña.

La niña ha sido sometida en total a tres operaciones pero sin resultados positivos, y ahora espera someterse a una nueva operación porque actualmente ve muy borroso con el ojo izquierdo mientras que con el ojo derecho ve un poquito mejor.

María de los Angeles dijo que se puede transportar de manera independiente a la escuela, pero necesita de un equipo especial que la ayuda a visualizar mejor a fin de leer y hacer sus tareas.

Tras su llegada a Washington, diferentes medios hispanos locales, nacionales e internacionales divulgaron la historia de la niña y se realizaron actividades de recaudación de fondos.

La señora Quintana agradeció a la organización Marcelino Pan y Vino (MAPAVI) que le donó 4 mil dólares, la cual fue “una de las organizaciones más honestas para mi hija, me tomó una foto cuando me entregó el dinero. Todo fue muy legal y transparente”.

Sin embargo, con respecto a otras actividades de recaudación de fondos, Quintana dijo que le gustaría que las personas y organizaciones vinculadas con esos esfuerzos rindan cuentas sobre su administración de una manera pública a la comunidad hispana.

María de los Angeles, nacida en Bogotá, agradeció a las personas “que me han colaborado” y dijo que se sentía muy orgullosa por su mamá que “es muy luchadora y no se ha vencido a pesar de todo&rd

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