Fuerza del teatro para interesar a los niños

México.- Una bofetada en el teatro tiene más impacto en la mente de los niños que "toda una guerra (trasmitida) en la televisión", estimó la reconocida dramaturga quebequense Suzanne Lebeau, fundadora y directora artística de la compañía Le Carrousel.

En entrevista con Notimex, realizada a propósito de la presentación en esta ciudad de su obra "Petit Pierre", la autora afirmó que el teatro tomó la fuerza de la realidad y tiene un poder tan grande que debe ser utilizado "para trastornar a los niños, conmoverlos e interesarlos en lo más intenso del ser humano".

Alejada de las historias ligeras, Lebeau es autora de una extensa obra que aborda las dudas, inquietudes y problemáticas de los niños al mismo nivel que las de los adultos, tocando temas como el abandono, el divorcio, la traición o el miedo, entre otros.

Desgraciadamente, consideró, "hay una relación tradicional entre el niño y los adultos que yo llamo relación didáctica y que es una relación en un sólo sentido, es decir, que son los adultos quienes saben y los niños quienes deben aprender, esta relación no se puede mantener en el arte, en arte esta relación no puede funcionar".

Por el contrario, en el ambiente artístico, sostuvo, "sólo podemos compartir cuando trabajo con los niños voy a aprender de ellos, trato de cambiar mi mirada y sacar una mirada más abierta, la de ellos que todavía están preguntando sobre las injusticias u otros problemas".

En esta situación, la dramaturga se pregunta ¨cómo podemos ofrecer o hacerles pensar que el mundo es perfecto?, esto significa para ella una "verdadera tontería", pues debe ser con las propias preocupaciones e inquietudes del adulto como se deben buscar los caminos para interesarles y presentando personajes con los que se puedan identificar.

"Se trata -agregó- de un equilibrio entre mis preocupaciones de adulto y las de ellos en la realidad; ellos viven exactamente en el mismo mundo, ven la misma televisión, los mismos títulos de los periódicos, además tenemos desde el nacimiento a la muerte las mismas preocupaciones y las mismas dudas existenciales: qué hacer de mi vida, cómo y qué es vivir".

Lebeau forma parte de una generación de creadores quebequenses que se despegaron del arte que se hacía en todo Canadá e incluso en el mundo entero, "el teatro quebequense es tan distinto del canadiense, el teatro es tan vivo en Quebec, creo que es porque al principio, la cultura quebequense es una cultura nueva", explicó. Sigue. Llama dramaturga/dos/explicó.

Quebec, añadió, "empezó a vivir y a tener unas formas de expresión distintas a partir de los años 50; hubo los cantores, increíblemente fuertes, la poesía, después vino el teatro y apenas se está empezando a desarrollar la novela realmente quebequenses, una literatura del país".

"El teatro como un arte público, un arte que se hace en grupo, se quedó muy fuerte, no sé si porque nació casi en el mismo momento que la nueva tecnología, quizás por ello, vamos por muchos caminos distintos pero desde la dramaturgia que es bastante impactante, la Escuela Nacional de Teatro es una de las pocas que enseñan la dramaturgia".

Actualmente, en aquella región, los nuevos dramaturgos están aprendiendo a conocer su oficio, "los jóvenes dramaturgos son excelentes, fuertes, tienen 30 años y ya conocen el oficio de escribir, saben cómo manejar con su propia voz y sus propias virtudes y defectos".

Sin embargo, expuso, las cosas no han sido fáciles para la creadora, pues no obstante su forma de entender el teatro comienza a aparecer en muchos lugares, en " Montreal me siento un poco aislada, porque normalmente las obras que se presentan a los niños son obras bastante ligeras, más fáciles, que cuentan cosas que se pueden arreglar, que no profundizan los problemas de la vida".

Ante ello, Lebeau propone que "a cuestiones complejas no se puede contestar de manera sencilla, con mi trabajo de 35 años con los niños, me di cuenta que no sólo son muy listos e inteligentes, sino sutiles, capaces de entender matices, abiertos a todos los estilos y realmente constituyen un público abierto, disponible, que no tiene prejuicio de lo que debe ser el teatro y al que no nos atrevemos a ofrecerles lo que debe ser un teatro de calidad".

Fue a partir de 1966 cuando Suzanne Lebeau se sintió atraída por el teatro, primero dedicándose a la actuación, interpretando a Moliere, Ionesco y Stoppard, de 1970 a 1973, continuó su formación al lado de Jacques Crete y de Gilles Maheu, en Montreal, y luego con Etienne Decroux, en París.

Después de fundar el teatro Le Carrousel junto a Gervais Gaudreault, en 1975, Suzanne Lebeau comenzó a abandonar la interpretación para consagrarse exclusivamente a la escritura, la dramaturga tiene ahora en su haber más de 20 obras originales, tres adaptaciones y numerosas traducciones.

Después de presentarse en el Forum Universal de las Culturas de Monterrey y el Teatro Juárez de Guanajuato, la compañía Le Carrousel dirigida conjuntamente por Lebeau y Gervais Gaudreault presentará "Petit Pierre" el 17 y 18 de noviembre en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.

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