Ex portavoz de la Casa Blanca acusa a Bush por datos falsos sobre agente CIA

El ex jefe de prensa de la Casa Blanca, Scoot McClellan, acusó al presidente George W. Bush de haberle dado información falsa sobre la agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Valerie Plame.

En un libro, que será lanzado el próximo año, McClellan citó entre los involucrados a los asesores Karl Rove, Lewis Libby, el vicepresidente, Dick Cheney y al jefe de gabinete del presidente Andrew H. Card.

Sin embargo, el adelanto del libro dado a conocer por la casa editora, no detalla cuál fue la información falsa que Bush habría facilitado a McClellan, como éste lo afirma.

Frente a la nueva denuncia, el esposo de la ex agente de la CIA, Joe Wilson, consideró necesario que el Congreso inicie una investigación para determinar responsabilidades por parte de funcionarios que estuvieron y pudieron estar involucrados.

"Creo que seria positivo tener audiencias porque éste es un caso que alcanza niveles muy altos del gobierno", dijo Wilson a la cadena de noticias CNN, al ser cuestionado sobre la denuncia de quien por tres años fue el rostro público del gobierno de Bush.

Wilson, un firme crítico de la invasión de Irak, dijo que los esfuerzos de los congresistas Henry Waxman, John Conyers y el senador Patrick Leahy para exponer lo que él llamó "la muchas transgresiones" del gobierno, "deben continuar en este caso".

"Este es el caso de una traición", dijo el ex embajador de Estados Unidos en Irak.

En su libro "Qué Paso. En el Interior de la Casa Blanca y que es lo que funciona mal de Washington" a salir al mercado en abril próximo, McClellan reconoció haber desinformado a la opinión pública estadunidense sobre la filtración del nombre de Valerie Plame.

En 2003 el nombre de Plame, entonces agente encubierta de la CIA, fue filtrado a la prensa por funcionarios del gobierno, en lo que Wilson y Plame han denunciado como un acto de represión contra el ex diplomático.

Poco antes de la filtración, Wilson publicó un articulo denunciando las motivaciones de la invasión a partir de sus investigaciones sobre el supuesto contrabando de uranio en polvo a Irak, el cual quedo evidenciado como un rumor sin bases.

Frente a estas denuncias, la Casa Blanca y el propio McClellan negaron que funcionarios de la administración hubieran estado involucrados en el trasiego de la delicada información sobre Plame, hasta su difusión pública.

Señaló que "durante dos semanas, permanecí en la sala de prensa de la Casa Blanca, frente a los reflectores y públicamente exonere a dos de los más altos funcionarios de la Casa Blanca, Karl Rove y Scooter Libby, pero hubo un problema. No fue Cierto".

Rove, el arquitecto de la reelección de Bush, dejó este año su cargo como asesor político con una sombra de sospecha por el caso, mientras que Libby, quien fuera jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, corrió con peor suerte.

En marzo pasado, un jurado en esta ciudad lo encontró culpable de cargos de obstrucción de la justicia y mentir en la investigación para determinar responsabilidades sobre la filtración, por lo que fue sentenciado a 30 meses de cárcel y el pago de 250 mil dólares.

Semanas después, Bush conmutó la condena, pero sin el perdón que influyentes líderes conservadores buscaban para Libby, quien hasta ahora ha sido el único sancionado por la ley a partir de este caso, aún y cuando la fuente original de la filtración fue identificado.

– Notimex

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