Annapolis marcará puntos centrales de conflicto palestino-israelí

Jerusalén.- Una resolución al conflicto palestino-israelí no pasa sólo por crear un Estado Palestino, sino por encontrar una salida viable a temas tan difíciles como refugiados, desalojo de asentamientos y la división de Jerusalén.

Todos estos temas estarán presentes el próximo martes en el foro mundial de Annapolis expuestos por los representantes palestinos y de los países árabes que asistirán a la cita convocada por Estados Unidos como punto de lanzamiento hacia unas negociaciones de paz.

La conferencia de paz de la ciudad estadunidense de Annapolis, en Maryland, supone el primer intento en siete años por parte de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de resolver por la vía de la paz el conflicto.

En el foro se expondrán los focos de un conflicto que en esencia comenzó a finales del siglo XIX, con la llegada de los primeros colonizadores judíos a Palestina bajo dominio turco y las primeras reivindicaciones nacionales del movimiento sionista, fundado en 1897 en Suiza.

A partir de ese momento, dos pueblos, uno judío y otro árabe que mucho más adelante comenzaría a denominarse palestino, iniciaron una rivalidad por la misma tierra hasta que la guerra de 1948 sentó las bases del conflicto tal y como lo conocemos en la actualidad.

En la práctica, la creación del Estado Palestino -decisión aceptada de facto por Israel desde el 2000-, estaba concebida en la resolución de Participación de Palestina de noviembre de 1947, la misma que dio vida al Estado de Israel.

Pero la negativa árabe a aceptar a éste último y la derrota de sus ejércitos en la guerra de 1948, puso la primera gran piedra del conflicto de Medio Oriente.

Hasta 1967 fueron los países árabes los que se negaron a resolverlo por la vía pacífica, pero la aplastante victoria en la Guerra de los Seis Días provocó en Israel un cambio, en cuyo centro estaba la aspiración de anexar Cisjordania y Gaza y crear el "Gran Israel".

No fue hasta el Acuerdo de Oslo en 1993 cuando Israel comenzó a deshacerse de los territorios que había ocupado y para el 2000 aceptó de manera pública en la mesa de negociaciones la creación en ellos de un Estado palestino.

Pero las contiendas de 1948 y 1967 habían generado unos 850 mil refugiados que en su mayoría se ubicaron en países vecinos, y que, sumados a sus descendientes, superan ahora los cuatro millones.

Los palestinos exigen una solución que Israel no puede ofrecer, la de regresar todos a sus hogares y aldeas, en la actualidad ciudades israelíes tan conocidas como las propias Tel Aviv o Haifa.

Además se niega a recibirlos en su territorio, donde viven ahora 5.5 millones de judíos, porque destruiría su carácter de hogar nacional judío y con ello anularía el espíritu de la Resolución de Partición.

El tema de los refugiados fue una de las causas que impulsaron a Yasser Arafat a rechazar la oferta israelí en la cumbre de paz de Camp David en 2000.

Arafat se vio impedido de hacer concesiones en un tema tan sensible debido a que son miles los palestinos que aún guardan las llaves de las que fueron sus casas.

No menos sensible es el futuro de la ciudad santa, Jerusalén, que reclaman ambos pueblos como capital por tener gran presencia física y espiritual en ella.

Para los judíos es la ciudad que fundó el rey David, "su capital eterna e indivisible" y sede de su principal santuario, el Muro de los Lamentos, único vestigio del bíblico Templo de Jerusalén.

Ningún problema

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