Geografía, teología, y dominó

Se espera de los dirigentes nacionales que informen y eduquen al pueblo sobre los acontecimientos más importantes: por ejemplo, la guerra en el Medio Oriente, o las relaciones entre EU y Latinoamérica.  Pero a nosotros nos toca una mala educación, y temo que es a propósito, no por simple incompetencia.

Al justificar el ataque a Irak, el presidente Bush invocó una frase inédita: el Eje del Mal.  Se refería a Irak, Irán, y Corea del Norte.  No la inventó Bush, sino uno de sus escritores, pero él sí la usó y la hizo famosa.  ¿Qué significa un tal "eje"?, habrá dicho cualquiera que lo pensara un poco.

El "eje" tiene un precedente.  La Segunda Guerra Mundial se libró entre dos campos opuestos: por un lado, los Aliados (EU, Gran Bretaña, Francia, URSS, y una docena de países más); y por el otro, el Eje (Alemania, Italia, Japón, Hungría, Rumania, Bulgaria).

Los baluartes del Eje, y los que más se conocen como tal, eran tres: Alemania, Italia, y Japón.  Cuando Bush nombra su troica del Eje del Mal, obviamente insinúa que el nuevo Eje es el reemplazo del anterior.  Pero el Eje de la Guerra Mundial fue un pacto explícito, cuyos miembros coordinaban el accionar de sus ejércitos.  En el caso del Eje de Bush, se trata de una nación árabe secular que poco antes había llevado una larga guerra contra una nación aledaña, persa y religiosa (con divisiones subyacentes entre sunitas y chiítas, y una histórica competencia regional); y una tercera nación, coreana, lejana, y de una ideología nacionalista predicada en base al marxismo-leninismo. ¿Qué significado tenía meterlas a la fuerza en un mismo Eje?  ¿Es que eran países malos–los únicos o, por lo menos, principales, malos en todo el mundo?

Entra aquí la teología: según Bush, nos encontrábamos frente a nada menos que una batalla entre el Bien y el Mal.  El Bien, naturalmente, lo encabezaba EU, que se buscaría si no una resolución de la ONU, por lo menos una Coalición de los Dispuestos. El Mal, lo encabezaba Irak, en cooperación no sólo con su competidor y enemigo Irán, sino también con el propio Satanás, que le ganaba en malevolencia, Osama Bin Ladín.  Suena a Guerra de las Galaxias o el Señor de los Anillos, pero se trata de la vida–y muerte—real.

Bin Ladín, por su parte, no sólo era enemigo y competidor de Irak, sino miembro de una de las principales familias de Arabia Saudita, socios de negocios de la familia Bush.  Es más: Bush respondía entonces a los ataques de Septiembre 11. Pero ni Irak, ni Irán, ni Corea del Norte, tuvieron nada que ver con esos ataques.  La mayoría de los participantes venía de Arabia Saudita, que en este caso pasó al lado del Bien, y no del Mal.  No quedó tan clara la maniquea disyuntiva.

La mezcolanza anunciada por Bush no esclarecía; más bien, confundía. Pero la geografía política del presidente, artificial e ilógica, junto a su teología simplista, sí servirían para atizar a las masas a favor de la guerra.

En otras ocasiones, ha servido un concepto similar, el Arco de Inestabilidad. Existen—digamos—varios países dificultosos para EU, y las masas no están listas para entender las diversas y complejas circunstancias de los diferentes países. Un genio se da cuenta de que con un poco de esfuerzo se puede trazar un arco sobre el mapa, enlazando a los países del caso. ¡Presto! Existe la justificación. Se trata de un Arco, ¿ya ve?  Qué peligro. No nos queda más que actuar. 

Entre las versiones del Arco están las siguientes:
— En los años setenta, en referencia a una llamada Media Luna Musulmana, extendiéndose desde Afganistán hasta los países musulmanes al sur de la extinta URSS.
— Para la OTAN, en 2000, "este arco se extiende desde África al sur del Sahara cruzando los Balcanes hasta el Medio Oriente, al Cáucaso y Asia Central".
— Según algunos analistas, "una tira gigante de territorio del globo, desde la Cuenca del Caribe a través de África hasta Asia del Sur y Central y cruzando hasta Corea del Norte".
— Para la revista MoneyWeek (2007), "desde Afganistán, a través de Paquistán, Irán, Irak, Siria, Líbano hasta Israel".

Dicen los cínicos que los Arcos de Inestabilidad tienden a coincidir con los Arcos de Petróleo, pero vale anotar que para el Centro de Valorizaciones Estratégicas y Presupuestarias, también existe un "Arco Atómico de Inestabilidad, alcanzando desde el Golfo Pérsico hasta el Mar de Japón".

Durante la guerra contra Vietnam, los ideólogos halcones propusieron un concepto similar, aunque más pedestre, la Teoría del Dominó.  Según esta simplificación de la geopolítica, si Vietnam "cayera", devendría en dominó que tumbaría en serie a todos los dominós que lo rodeaban. Los países amenazados no estaban en fila, sin embargo, y eran todos diferentes, así que la metáfora no funcionaba, pero ¿y qué?  El pueblo de EU, al comienzo de la guerra, poca idea tenía ni de dónde estaba Vietnam, mucho menos de qué otros países lo rodeaban. Pocos se atreverían a señalar lo torpe de la teoría, atribuida al reverenciado Dr. Kissinger, la cual, hay que mencionar, mostró su falsedad, aún sobre sus propios términos, al culminar la guerra con la temida "caída" de Vietnam, sin que los dominós regionales se vinieran abajo.  La debacle en la vecina Camboya se debió más bien a la inestabilidad propiciada por el bombardeo de EU, y, en todo caso, Vietnam se hizo enemigo de Camboya. 

Cuando Alemania y Francia—y, en realidad, la mayor parte de Europa Occidental–rehusaron darle luz verde a la guerra contra Irak, Donald Rumsfeld los desdeñó, señalando el apoyo que recibía de las naciones más orientales, antes parte del bloque soviético.  El centro de gravedad política en Europa, sentenció Rumsfeld, se había trasladado del occidente al oriente europeo.  Ya no tenía que prestarle atención a la "vieja Europa."  Rumsfeld, también, inventaba una nueva geografía. Sus aliados principales en la guerra, Reino Unido y España (de Aznar), estaban donde siempre habían estado y están todavía, al margen más occidental de Europa. La península ibérica da con el Atlántico; Inglaterra queda tan al occidente de Europa que ni siquiera es parte del continente. Además, el tercer aliado principal de Rumsfeld, la Italia de Berlusconi, seguía situada al centro-sur de Europa.

Tocante a Latinoamérica, oímos ahora de nuevos Ejes.  A veces es una dupla, Cuba-Venezuela, que es algo así como las Ligas Menores del Mal.  A veces, cuando se trata del Eje Populista, es Venezuela-Bolivia-Ecuador, al cual se le puede añadir Nicaragua, excluyendo a Cuba porque Cuba está más allá del populismo, a nivel de un Mal superior.  Uno de los pecados principales que se le achacan a estos ejes secundarios es que persiguen la "desestabilización" de la región.  De ser exitosos, conformarían otro Arco de Inestabilidad, excepto que los nuevos ejemplos se multiplican de tal forma que amenazan convertirse en un Paralelogramo de la Iniquidad, un Triángulo Invertido del Pecado, o quizás un Polígono del Infierno.

Antes de llegar a ese punto, debemos denunciar los verdaderos obstáculos a un entendimiento realista de lo que sucede en otros países: el Eje de la Prepotencia, y el Arco de Tonterías, que esbozan tantos de nuestros líderes políticos.

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