Chávez enfrenta por primera vez votación peleada, en referendo clave (está prohibida la difusión de sondeos en Venezuela)

Por primera vez en nueve años el presidente Hugo Chávez llega sin ser favorito a una elección, el domingo próximo, cuando será sometida a referendo su propuesta de reforma constitucional, que aumenta sus propios poderes, permite su reelección indefinida y avanza al socialismo.

A pesar de contar con una popularidad de más del 60% del electorado, Chávez no logró convencer a parte de sus seguidores sobre los beneficios de la concentración de poder y del socialismo.

Tuvo que poner todo su capital político personal en la balanza al diseñar la campaña del “Sí” como un voto por Chávez y esta semana advirtió que el chavista que vote “No” será “un traidor”.

Los últimos sondeos vaticinan un resultado ajustado entre el “Sí” y el “No”.

Un sector disidente del chavismo se pronunció por el “No”, engrosando las fuerzas del movimiento estudiantil, que ha llevado el peso de la campaña en la calle contra la reforma, y de la alicaída oposición política.

Esta vez, hasta los abstencionistas más recalcitrantes llaman a votar “No”.

La población desconfía mayoritariamente de la reelección indefinida y de un modelo socialista que nadie sabe a ciencia cierta lo que implica, según sondeos.

El modelo cubano, que Chávez elogia, y sus ambiciones de liderazgo regional alimentan esa desconfianza, así como la manera acelerada en que se intenta aprobar la reforma constitucional.

Chávez interpretó su reelección en diciembre como un voto a favor del socialismo y decidió aprovecharla para imprimirle velocidad al cambio.

La noche del triunfo dijo a la muchedumbre desde el “balcón del pueblo” del Palacio presidencial de Miraflores: “Ustedes han votado por el socialismo del siglo XXI” y pidió que “nadie le tenga miedo al socialismo”.

Aunque en septiembre de 2005 había anunciado que en 2010 sometería a referendo la reelección indefinida y el socialismo, los incorporó como el núcleo de su drástica y apurada reforma.

Chávez elaboró en el mayor secreto su proyecto para reformar 33 artículos de la Constitución de 1999, que presentó el 15 de agosto a la Asamblea Nacional.

Ésta, exclusivamente chavista debido al boicot opositor de las legislativas de 2005, en el curso de tres debates y a lo largo de dos meses decidió reformar 36 artículos más de la Constitución.

Son 69 artículos de un total de 350 los sometidos a reforma, así como las tapas del librillo constitucional que de azules pasarían a rojas.

El 2 de noviembre, la Asamblea sancionó la reforma de manera casi unánime y el Consejo Nacional Electoral (CNE) convocó el referendo para el 2 de diciembre.

Los ciudadanos tuvieron sólo un mes para interiorizarse del cambio de régimen que Chávez les propone, aunque el gobierno aduce que se realizó un “parlamentarismo de calle” y que voceros de la oposición fueron recibidos en plenario.

Además, la campaña del “Sí” se negó a participar en debates públicos con la del “No”, propuestos por el CNE.

El proceso de reforma desató una disidencia oficialista y provocó rechazo en sectores del propio electorado chavista.

El ex ministro de Defensa, Raúl Baduel, que comandó el operativo cívico-militar que devolvió a Chávez al poder tras el golpe de 2002, calificó a la reforma como un nuevo golpe de Estado y llamó a votar “No”.

En el parlamento, un partido socialdemócrata que aportó 750.000 votos (10%) a la reelección de Chávez, Podemos, combatió el proyecto de reforma y 6 de sus diputados se abstuvieron de sancionarla.

Varios intelectuales cercanos al chavismo también se pronunciaron en contra, así como la ex esposa del presidente, Marisabel Rodríguez, que fue constituyente en 1999.

Chávez se definió por primera vez como socialista en febrero de 2005, en el foro social de Porto Alegre.

En agosto del mismo año proclamó que “ya terminó el tiempo de la defensa, después de la caída soviética, después de la caída por los barrancos del campo socialista de

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