Desconfianza de la oposición tras llamado a diálogo de Morales en Bolivia

Un diálogo para desactivar la crisis política en Bolivia, propuesto el jueves por el presidente Evo Morales, fue recibido con desconfianza por los gobernadores opositores, que se niegan a la cita hasta tanto el mandatario no muestre señales más claras de concertación.

El presidente invitó a los gobernadores opositores de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija a buscar una salida a una polarización política que alcanzó su epicentro en violentos choques el fin de semana pasado en Sucre, con saldo de tres muertos, tras la aprobación del proyecto de una nueva Carta Magna por cuenta de la mayoría oficialista de la Asamblea Constituyente sin consensuar con la oposición.

Rubén Costas, gobernador de la próspera Santa Cruz, motor de la economía nacional y líder del movimiento opositor, señaló a la prensa estar dispuesto a concurrir a la invitación pero condicionó su asistencia a que el mandatario pida perdón por las muertes que el fin de semana se registraron en Sucre.

En la misma línea, pero con un tono mucho más elevado, se pronunció el presidente del Comité Cívico de esa región, Branco Marinkovic, quien acusó al mandatario indígena de manejar “un doble discurso”.

“Invita al diálogo pero manda tropas a amedrentar a los ciudadanos en Cobija (capital de Pando) como mandó campesinos ‘ponchos rojos’ (radicales) y movimientos sociales a Sucre para causar violencia”, señaló el líder del Comité Cívico que, aunque no fue invitado por Morales, es factor fundamental en las decisiones que se toman en esa región.

En las últimas horas el Gobierno envió un contingente de policías a Cobija, donde el miércoles militantes del opositor Comité Cívico incendiaron la casa del senador suplente Abraham Cuéllar, quien con su presencia en el Congreso convalidó la aprobación de una ley que era protestada por los departamentos que resisten a Morales.

El gobernador de Pando, Leopoldo Fernández, denunció el envío de esta fuerza policial como una intención de Morales de intentar armar en Cobija “una cabecera de playa para implantar en el país un régimen totalitario y dictatorial”.

También fue tajante el gobernador Mario Cossío del departamento de Tarija, región en la que se encuentra la mayor riqueza gasífera del país, al negarse a asistir a la invitación del jefe de Estado.

Cossío señaló que la propuesta de encontrar soluciones a la crisis en una reunión nacional “no es sincera”, porque “en un diálogo debe haber gente que escuche y que hable”.

Anunció que en esa región continuará el proceso para redactar un estatuto autonómico que podría ser aplicado de facto si la Asamblea Constituyente no incluye en el nuevo texto constitucional las autonomías regionales que son la bandera de sus protestas.

Morales volvió este viernes a convocar al diálogo a los gobernadores opositores en un acto popular que se realizó en Puerto Suárez, localidad fronteriza con Brasil, donde el mandatario puso en marcha la explotación del fabuloso yacimiento de hierro del Mutún.

No obstante, un eventual encuentro parece muy distante por las posiciones radicales de ambos sectores, mientras varias organizaciones civiles y de derechos humanos han hecho un ferviente llamado a un gran diálogo nacional.

La Iglesia Católica convocó este viernes a una jornada de oración que paralizó por algunos minutos la plaza de armas de La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo y de la catedral, donde decenas de ciudadanos oraron por la paz.

Los cuatro departamentos -conocidos como la ‘media luna’- libran desde hace casi tres años una lucha para dotarse de regímenes autonómicos, que les permita manejar sus propios recursos económicos, un propósito que el gobierno de Morales no comparte.

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