Feria del libro de Guadalajara: emotivos homenajes y charlas desenfadadas

La Feria Internacional de Libro de Guadalajara 2007 comenzó esta semana con momentos que llenaron de nostalgia como al convaleciente y galardonado mexicano Fernado del Paso, entrañables para el homenajeado Alvaro Mutis y hasta desprejuiciados con revelaciones sobre el quehacer de la literatura erótica.

"Alvaro, Alvaro, mi querido Alvaro Mutis, quien, se los aseguro, a pesar de sus proclividades monárquicas es, sin duda, uno de los seres humanos más bellos y generosos que he conocido en toda mi vida", dijo Del Paso el primer día del encuentro, en compañía de su entrañable amigo y del Nobel Gabriel García Márquez.

A menos de una semana de haber sido intervenido quirúrgicamente, Del Paso, autor de "Noticias del Imperio", considerada por los expertos la mejor novela de México, se dedicó a agasajar con recuerdos al también colombiano García Márquez en la ceremonia en la que fue galardonado con el principal premio del encuentro literario.

De García Márquez "tengo muy presentes esas tardes en que Mercedes, Mercedes La Bella, llegaba a la casa (de la Ciudad de México en la que primero había vivido el Nobel) con sus hijos Rodrigo y Gonzalo, quienes solían jugar con mis hijos Fernando (fallecido hace dos años) y Alejandro, mientras Gabo escribía con furor ‘Cien años de soledad’".

Más jocoso y haciendo gala de sus aptitudes histriónicas, Del Paso recordó "la época de la agencia de publicidad de Jimmy Stanton, que no era el gringo feo y mucho menos el viejo o el mal: era el gringo bueno".

En esa época, de la que no dio fechas, "Gabo escribía unos sketches que eran actuados por (los actores mexicanos) Mauricio Garcés y Silvia Pinal en un programa patrocinado por la Ginebra Oso Negro, para la cual yo hacía los comerciales. Y Alvaro se agenciaba unos centavos extra grabando la voz del locutor de ‘Los Intocables’".

"Decía Alvaro: Chicago, 1927, Elliot Ness se enfrenta al contrabando de whisky escocés más grande en la historia de la ciudad…", añadió imitando la voz del colombiano, desatando la carcajada de sus homenajeados.

"¿Te acuerdas, Gabo? ¿Te acuerdas, Alvaro?", añadió el convaleciente Del Paso, que pese a un constante y abundante fluido nasal no perdía el buen humor.

En otra de las jornadas de la FIL se homenajeó a Alvaro Mutis, autor de la saga Maqroll el Gaviero, donde García Márquez a pesar de ser incitado por el joven escritor mexicano Jorge Volpi, se negó a romper un pacto de silencio que hicieron ambos.

"Es un acto tan serio, tan entrañable, que creo iría contra nuestros principios y nuestra amistad que yo dijera algo más de lo que vine a decir, que es cuánto queremos a Alvaro Mutis", acotó García Márquez ante su amigo, que se declaró simplemente "muy emocionado y muy conmocionado", ante unas 1.000 personas que acudieron al homenaje.

Al margen de los homenajes, también sobrevolaron en la FIL temas de permanente debate entre los escritores, entre ellos, cómo abordar la literatura de "compromiso social", años después del ‘boom’ latinoamericano.

"La literatura que es de compromiso, de manera muy explícita puede ser muy aburrida. El compromiso debe expresarse de manera cabal pero implícitamente", comentó a la AFP Angeles Mastretta, autora de "Arráncame la vida" y premio Rómulo Gallegos por "Mal de amores" (1996).

Menos solemnes, dos autores latinos hablaron sobre cómo escribir literatura erótica, en una de las conferencias más osadas que no escatimaron palabras de uso cotidiano para referirse al sexo.

"La literatura trata al sexo como un todo y en eso radica su valor; sabe que una buena ‘cogida’ con alguien también está compuesta de otras escenas no tan estéticas", dijo con desenfado la autora de la obra "De esta agua no beberé", la colombiana Margarita Posada.

Incluye, enfatizó, "detalles tan reales como la bajada rápida y poco sensual de unos calzones que no tienen encaje y que más bien siempre tienen roto el resorte".

"Queremos que las palabras sean una cochinada, queremos que la palabra sea una mala palabra y cuando escribo me gusta quedarme con esa sensación de ‘me van a correr’, ‘algo va a pasar’, ‘alguien se va a alarmar’, quiero pensar que hay alguna consecuencia terrible para las cosas que hago", coincidió Javier Velasco, premio Alfaguara 2003 y autor de "Diablo guardián".

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