Literatura juvenil: los ingleses, desde lo fantástico a lo real

Estrella del Salón del Libro de Montreuil (periferia de París), la literatura para jóvenes anglosajona prospera en el filón de lo fantástico, pero la nueva ola aborda también, a veces crudamente, los problemas reales de los adolescentes.

Melvin Burgess, Anne Cassidy, Meg Rosoff, Celia Ress… Los autores invitados al salón preparan el periodo post-Harry Potter. Herederos de una tradición que remonta al siglo XVIII con Jonathan Swift, y luego Charles Dickens, y que se ha impuesto en el mundo.

Un nombre resume para ellos el éxito actual de au literatura: J.K. Rowling, la creadora de Harry Potter. "Es un fenómeno. Está de moda denigrarla, pero lo que ella ha hecho por la literatura es enorme", afirma Philip Kerr, autor de una trilogía de novelas juveniles traducida a 35 idiomas.

Conocido inicialmente por sus novelas policiales, Kerr, de 51 años de edad, escribe para los niños desde hace cuatro años. "Yo escribía policiales violentos, lo cual se presta a escribir para los niños, a lo que les gusta lo que da miedo", dice.

Kerr, cuyo universo literario está poblado de duendes y magos, se inscribe en la vena fantástica. "Los anglosajones no se toman en serio, aunque yo trabajo muy seriamente. Es muy distinto escribir para los niños", dice.

Otros autores evitan ese género, y optan, por el contrario, por abordar realidades más duras.

"La literatura en inglés vuela hacia lo imaginario o acerca a la más pura realidad. Siempre en el exceso", resume Sylvie Goffinet, encargada de literautra juvenil de la librería inglesa WH Smith de París.

Melvin Burgess, autor de "Billy Elliott", es uno de los mejores representantes de realismo social a la inglesa. En "Junk" o "Lady", describe en un estilo por momentos sumamente crudo la vida de adolescentes de los barrios pobres, entre droga, alcohol y descubrimiento de la sexualidad.

Una opción que se inscribe en la tradición de Dickens, gran explorador de los bajos fondos y de la miseria en la época victoriana.

En Estados Unidos, Hellen Hopkins cuenta en "Crank" o "Impulso" historias de adolescentes que incluyen drogas y tentativas de suicidio.

"Se trata del medio más sombrío de Estados Unidos, y no se intenta suavizarlo. Incluso el lenguaje es crudo", señala la librera Gaëlle Lelou.

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