Moda ética y desarrollo sostenible se abren camino en la industria del lujo

La tendencia al respeto del medio ambiente y al consumo ético, que se extiende entre los consumidores de muchos países, influye incluso en las políticas industriales y comerciales de las grandes marcas del lujo, señalaron profesionales del sector reunidos en París.

“El desarrollo durable en la industria del lujo: de la obligación a la oportunidad” fue el tema de un coloquio organizado por la asociación de profesionales de la moda Fashion Group y coordinado por Elisabeth Laville, directora de Utopies, agencia consultora especializada en el desarrollo sostenible.

Al industrializarse, y por tanto democratizarse, los productos considerados de lujo, “aparece una idea del lujo basada en la voluntad de conservar la diferencia: cómo distinguirse cuando el lujo ya no es un signo distintivo”, señaló Eric Fouquier, presidente de Thema, sociedad de estudios que ha teorizado sobre el surgimiento del “alterconsumo”.

Ese fenómeno hace que se creen “prácticas diferentes, que se adopte un ‘arte de vivir’ en el cual lo inmaterial pasa a ser importante”, agregó.

“No es una práctica decidida por motivaciones éticas, pero sí influenciada por el alterconsumo”, señaló.

Elisabeth Laville señaló, por su parte, que, en materia de ética y respeto del medioambiente, “hay un cambio perceptible desde hace un año y medio” en el mundo de la moda.

La toma de “conciencia de los problemas sociales y medioambientales” apareció hace dos décadas, pero durante años las firmas se limitaron a adoptar algunas prácticas internas (de ahorro de energía o reciclado de material, por ejemplo), “sin cambiar los productos ni la manera de comercializarlos”.

Ahora, “el desarrollo sostenible pasa a ser parte de la oferta”, sostuvo, argumentando que esta realidad se refleja en el hecho de que los iconos del lujo son hoy a menudo “personalides comprometidas”, como el cantante Bono o los actores George Clooney y Leonardo DiCaprio.

Sylvie Benard, directora de Medio Ambiente del consorcio LVMH, líder mundial del sector del lujo, afirmó que el grupo tiene una política de protección medioambiental desde hace 15 años (menor consumo de agua y energía, instalaciones acordes con las necesidades ecológicas).

Al preguntársele si no se trata simplemente de una estrategia de marketing, Benard aseguró que, por el contrario, las empresas de lujo observan “una gran prudencia” al respecto porque existe un “fenómeno boomerang”. “Si no hacemos nada se nos critica y si hacemos se nos acusa de actuar por interés”, comentó.

La realidad es que hay “una evolución de la demanda” y que la clientela es “igualmente exigente” en materia de excelencia del producto que de respeto del medio ambiente, dijo.

François Morillon, fundador de la firma Veja, que fabrica en Brasil zapatillas según los criterios de comercio justo y de producción ecológica, señaló que le sorprendió ser invitado a un coloquio sobre el lujo, cuando su firma se inscribe totalmente en una actitud ética.

“Cuando fundamos Veja, decidimos lanzarnos en el sector ético con la preocupación de no hacer un proyecto cosmético”, sino lanzar una marca que “fuera ética por el propio producto y no por un discurso por encima del producto”, dijo.

“Quizá hoy lo que hace que un producto se considere de lujo sea su naturaleza, su originalidad”, comentó, al evocar el éxito de su marca.

“De todos modos, hay que tener en cuenta que la gente compra una prenda, de vestir o de calzado, porque le gusta, porque es algo que se va a poner y con lo que se va a sentir cómodo o bien vestido. Luego viene el crieterio ético, pero esto nunca es lo esencial”, afirmó.

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