Traficantes traen cubanos a EEUU en yates de lujo robados en Miami

Lanzados desde lanchas rápidas o escondidos en yates de lujo, inmigrantes desesperados ya no vienen como balseros a las playas estadounidenses sino traídos por redes de traficantes que han desatado una ola de robos de embarcaciones en Miami y otras ciudades de la península de Florida.

Convertida en objetivo para miles de inmigrantes que cruzan desde el Caribe, y con una interminable costa sobre el Atlántico y el Golfo de México, la península de Florida (EEUU, sur) concentra el mayor número de robos de lanchas y yates en Estados Unidos.

La mayor parte de ellas se destinan al tráfico de inmigrantes, dijeron a la AFP varias fuentes de agencias gubernamentales que trabajan en el asunto.

Este año en el estado sureño, a 150 kilómetros de las costas de Cuba, fueron robadas más de 1200 embarcaciones, una cantidad que refleja un aumento del 30 por ciento con relación al mismo período del año pasado, según la Comisión de conservación de pesca y vida silvestre de Florida (FWC, en inglés).

El condado Miami-Dade tiene el récord de estos robos, con más de 300 embarcaciones a octubre de 2007, según la entidad.

“Traen a la gente en barcos robados, y en muchos casos en lanchas rápidas. Aunque se sigue llamando balseros a los que llegan de Cuba, ya nadie llega en aquellas balsas rústicas”, dijo Luis Díaz portavoz de la Guardia Costera en Miami.

En un caso típico de lo que ocurre últimamente en esta región estadounidense, dos semanas atrás, en plena noche y tras varias horas nadando en el mar, 32 inmigrantes cubanos llegaron a la playa de Palm Beach (al norte del Miami). Según los investigadores, saltaron desde un yate robado que los dejó lejos de la costa y se perdió en la oscuridad.

Una vez que alcanzan territorio estadounidense los cubanos adquieren derecho a residencia por la ley conocida como “pies secos, pies mojados”, que no rige si son atrapados en las aguas, antes de llegar. Así les ocurrió a muchos “balseros”, que son identificados fácilmente por la Guardia Costera en su travesía y repatriados.

Por ello, los intentos de cruzar desde Cuba quedan cada vez más en manos de traficantes, que no usan embarcaciones propias sino robadas.

“Hace 20 años los traficantes de inmigrantes usaban sus propios botes, pero no hoy. No quieren perder unos 200.000 dólares –valor medio de una embarcación de ese tipo– si son atrapados”, dijo Zachary Mann, director de Comunicaciones de la Patrulla de Frontera (CBP, en inglés).

Los ladrones de yates han advertido que las medidas que adopta la población para cuidar sus barcos son mínimas.

“La gente no se preocupa por las embarcaciones y no invierte en seguridad como lo hace con los autos o las propiedades. No ponen dispositivos de seguridad y algunos ni siquiera pagan un seguro”, comentó Christopher O´Neil, agente de la Guardia Costera, en Miami.

Así muchas embarcaciones comenzaron a desaparecen de los frentes de las casas, donde mucha gente las dejas sobre trailers junto a sus autos, pero también directamente del agua, robadas de las marinas o de exclusivos apostaderos de las mansiones.

Los más buscados son los yates medianos o pequeños, no más de 12 metros de largo, que son más fáciles de maniobrar. “Especialmente las lanchas rápidas” dijo John Humphreys de la sección de investigaciones de la FWC que advierte que “el sur de Florida se ha convertido en un epicentro” para estos robos.

Con un volumen menor que en Miami, en 2007 el pico más alto del aumento de robos se produjo en los cayos del sur de la Florida. En el condado de Monroe, los robos pasaron de 17 embarcaciones en 2006 a 54 en lo que va de este año, un aumento de más del 200 por ciento.

“Creemos que los barcos se están usando para tráfico de inmigrantes”, dijo Becky Herrin, encargada de comunicaciones de la oficina del comisario de Monroe.

“Los traficantes de inmigrantes encontraron una nueva forma de operar…estamos tomando medidas y pidiendo a la gente que esté preveni

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