Bolivia: diálogo de Morales con opositores está en suspenso

El diálogo convocado por el presidente de Bolivia, Evo Morales, con los gobernadores opositores para desactivar la crisis política se encuentra en suspenso, mientras se mantiene latente la amenaza de desobediencia civil y huelga de hambre en cuatro regiones.

El mandatario izquierdista invitó el viernes a través de una carta a los gobernadores de la denominada “media luna” (Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando), férreos opositores a su régimen, y extendió la invitación a los otros cinco gobernadores para una reunión el martes en Palacio de Gobierno.

El llamado fue formulado por el jefe de Estado tras los violentos disturbios que se registraron el pasado fin de semana en la norteña ciudad de Sucre, donde el oficialismo aprobó su proyecto de nueva Constitución en un liceo militar y sin presencia de la oposición, que se saldaron con tres muertos y decenas de heridos.

La violencia se replicó en otras regiones tras la aprobación también por la mayoría oficialista de un bono para ancianos mayores de 60 años que será pagado con un recorte de los ingresos regionales y cuyo epicentro fue la amazónica ciudad de Cobija (norte), donde oficialistas y opositores se enfrentaron el viernes con un saldo de al menos 20 heridos.

Los gobernadores de la próspera Santa Cruz, de Beni y Pando, donde se concentra el mayor potencial ganadero del país, pusieron en duda su asistencia, según informan este sábado los diarios locales.

Mientras, las autoridades de Tarija, centro de la riqueza gasífera y de la central Cochabamba, que apoya las demandas de la “media luna”, condicionaron su asistencia a que Morales anule el bono denominado “Dignidad” y devuelva la “legalidad” a la Asamblea Constituyente.

Rubén Costas, gobernador de la oriental Santa Cruz que lidera el movimiento disidente dudó de la sinceridad de la convocatoria porque, a su juicio, no incluye el análisis de sus demandas, sobre todo el pedido de que las autonomías regionales por las que luchan desde hace dos años se incluya en la nueva Carta Magna como fue aprobado en un referendo.

Los gobernadores de Beni, Ernesto Suárez, y de Pando, Leopoldo Fernández, se hicieron eco de la posición de su colega cruceño y adviertieron que, si el Gobierno no da garantías, seguirán adelante con sus medidas de presión que incluyen desobediencia civil y una huelga de hambre desde el lunes, según el rotativo La Prensa.

Más conciliadores se mostraron los prefectos de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, y de Tarija, Mario Cossio, aunque este último dijo que acepta el diálogo siempre que la Renta Dignidad, “que le quita a Tarija 220 millones de bolivianos al año (alrededor de 27 millones de dólares)”, sea derogada.

Sólo los gobernadores afines a Morales, de las ciudades andinas de Oruro, Potosí y Sucre aceptaron el llamado, mientras que el de La Paz, sede de Gobierno, se mantiene en una posición neutra.

No obstante, el llamado al diálogo tuvo un primer efecto, el de bajar la tensión en las ciudades donde se registraron disturbios y que, según reportes de radioemisoras locales, vuelven a la calma.

El viernes, varias organizaciones ciudadanas, defensoras de derechos humanos y la Iglesia Católica llamaron por su lado a pacificar el país y pidieron al presidente Morales convocar a un gran diálogo nacional para avanzar en la resolución de la crisis política que mantiene polarizada, con episodios de violencia, a esta nación sudamericana, la más pobre de la región.

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