Canto, fervor y grito de guerra en cierre de campaña de Chávez:

Por Rafael Croda
Notimex

Caracas.- Fue un cierre de campaña que comenzó con cantos, sonrisas y algarabía popular y que de a poco se convirtió en un grito de guerra que salió desde el fondo del ímpetu mesiánico del presidente venezolano y ex teniente coronel Hugo Chávez.

Con voz de máxima autoridad, y frente a más de 100 mil simpatizantes congregados en la Avenida Bolívar, el gobernante advirtió que él es un soldado "y se los juro por Dios y mi madre que si yo tuviera que tomar un fusil para defender la patria, lo tomaré de nuevo".

Antes de esa frase con sabor a destino manifiesto, había alertado sobre un plan de la oposición y de Estados Unidos tendiente a desestabilizar al país la noche del domingo, tras el referendo en el que busca aprobar su iniciativa de profunda reforma constitucional.

Dijo que el "Plan Tenaza" será instrumentado por la oposición tras divulgarse los resultados del referendo, los cuales serán desconocidos en caso de favorecer al "Sí" a la reforma, sus adversarios saldrán a la calle y la violencia estallará sin remedio.

Chávez perfiló un escenario escalofriante en el que el país se podría teñir de rojo. "Que ni se les ocurra, porque se van a arrepentir", advirtió de nuevo a la oposición al referir el supuesto plan para tomar las calles y desconocer el resultado del referendo.

"Ellos van a tomar las calles. Bueno, nos conseguiremos (enfrentaremos) en las calles, no les tenemos miedo", aseveró ante la algarabía y ovación de su devota audiencia vestida de rojo que ocupó a todo lo ancho y largo la Avenida Bolívar.

De acuerdo con Chávez, ya se comenzó a instrumentar una campaña para hacer creer al mundo que el referendo constitucional será una contienda muy cerrada y que incluso la opción del "No" que promueve la oposición llevaría unos tres puntos de ventaja.

La verdad, dijo, es que "todas las encuestas serias nos dan una ventaja de 10 y hasta 15 puntos", así que por tanto ellos (los promotores del ‘No’ a la reforma) están tratando de "generar violencia y sabotear" la energía eléctrica, la producción petrolera y el suministro de alimentos.

"Se los juro por Dios y mi madre que no se los vamos a permitir", expresó con su voz de teniente coronel.

También amenazó a la cadena estadunidense CNN con expulsar del país a sus enviados y corresponsales y a la televisora local Globovisión, considerada como parte de la oposición, con sacarla del aire el domingo si comienza a adelantar resultados electorales.

Fue en realidad el largo grito de guerra de un comandante militar que había iniciado el acto de cierre de campaña por el "Sí" en su faceta de carismático líder popular con su amplia sonrisa de mulato del caribe y repartiendo saludos a sus huestes.

Chávez había llegado al enorme estrado en la parte trasera de una camioneta que se abrió paso entre la multitud de la Avenida Bolívar, y desde allí saludó con el puño en alto y con su camisa roja con el "Sí" estampado en el frente.

Cuando llegó al estrado tomó en brazos a su nieto, apenas un bebé, y tomó el micrófono en medio del delirio de sus seguidores. "Aquí tengo a mi nieto, que estaba llorando", dijo, y comenzó a entonar una canción de cuna: "duérmete mi niño.".

Entregó al nieto a una de sus hijas y, exultante, respirando profundo, expres&oa

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