Nominación de Fidel Castro proyecta su reelección con un nuevo papel

La nominación de Fidel Castro para los comicios parlamentarios del 20 de enero abrió la vía para su reelección en la presidencia de Cuba, aunque con un papel ceñido a una enfermedad de la que convalece hace 16 largos meses.

Castro, de 81 años, fue nominado el domingo como candidato al Parlamento por el municipio de Santiago de Cuba (sudeste), primer paso para ser electo diputado el 20 de enero y presidente del Consejo de Estado en los primeros días de marzo.

De tal forma, el líder cubano puede ser electo por séptima vez desde 1976, cuando se creó esa forma de Gobierno (Poder Popular), para un período de cinco años, que terminaría en 2013.

La postulación “es una expresión de que avanza el proceso de su recuperación”, comentó este lunes el canciller cubano Felipe Pérez Roque, al resaltar que le alegró la nominación de Castro “como a millones” de cubanos.

“Yo votaría con las dos manos para que él (Fidel Castro) siga siendo el presidente del Consejo de Estado”, dijo el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, admitiendo una continuidad de la situación actual en la nueva legislatura.

Sin embargo, el vicepresidente Carlos Lage señaló que el ejercicio de ese cargo podía suponer un nuevo papel, como el de ser una suerte de conciencia política del Gobierno de cara al futuro.

“Fidel está trabajando como presidente del Consejo de Estado, porque no hay tarea más importante en el mundo de hoy que hacer conciencia”, dijo Lage, en referencia a los cerca de 60 artículos de prensa publicados por Castro y en los que alerta sobre las crisis mundiales y aborda problemas globales.

A fines de julio de 2006, Castro sufrió una grave crisis intestinal, que lo mantiene alejado del poder, él que delegó a su sustituto constitucional y hermano, Raúl Castro.

Aunque tal traspaso se hizo público el 31 de julio de ese año, los documentos oficiales, la prensa (toda estatal) y los funcionarios, mantienen el tratamiento de número uno a Fidel y de número dos a Raúl, y aseguran que se le consulta las cuestiones más importantes.

El padecimiento no le ha permitido seguir la “microadministración” que le atribuyó por décadas la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, por su peso en todas las decisiones del país, hasta las más sencillas, como la composición de la canasta básica de alimentos.

En cambio, Raúl ha dado señales de estar gobernando colegiadamente, tanto con el resto de los 31 miembros del Consejo de Estado, como con los integrantes del Buró Político del Partido Comunista.

La postulación de Castro como candidato a diputado fue tomada con normalidad o indiferencia por los cubanos, 70% de los cuales no ha conocido otro gobernante, y tienen concentrada su atención en los problemas económicos y domésticos.

“No creo que nada vaya a cambiar ahora, pienso que lo único que podría frenar esto sería el deterioro de su salud”, dijo a la AFP un hombre de unos 45 años, mientras que un estudiante de periodismo señaló que “me parece que va a volver a salir (presidente), todo indica que será así y no veo por qué tenga que ser de otra forma”.

La disidencia interna dijo sentirse “frustrada” ante una posible reelección del líder convaleciente y señaló que ello mantendrá al “inmovilismo”.

“No vamos a tener soluciones de manos del gobierno, las tiene que seguir buscando el pueblo”, dijo a la AFP la economista Martha Beatriz Roque, mientras su colega Oscar Espinosa destacó que si “Castro es un freno y sus criterios impiden las reformas”, eso “va a empeorar en mucho las cosas, porque el país ya no tiene mucho tiempo”.

El moderado Manuel Cuesta Morúa tuvo una mirada diferente. “Esto tiene un nivel simbólico exclusivo para la gente, para enviar un mensaje de tranquilidad, de estabilidad”, expresó.

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