Bjoern Lomborg, el ecologista escéptico que nada a contracorriente

El ecologista Bjoern Lomborg dice que el cambio climático no representa una amenaza inminente para la Tierra, al menos no tanto como la pobreza o el sida, y lo repite coincidiendo con la Conferencia de Bali sobre los peligros del calentamiento global.

Para este antiguo director del Instituto para la Evaluación del Medio Ambiente, la reducción de los gases de efecto invernadero "no es la prioridad entre las prioridades".

Este danés de 42 años martillea desde hace años sus ideas, que van a contracorriente de las profecías alarmantes y de las catástrofes anunciadas.

"Hay otros desafíos que superar (…) como la lucha contra el sida, la malaria, la desnutrición y la pobreza", asegura a la AFP.

En su obra "El ecologista escéptico", este hombre desató la furia de científicos del mundo entero. En ella denuncia "la histeria" que envuelve los temas relacionados con el clima.

"¡El oso polar se ha convertido en un icono en el debate sobre el calentamiento, amenazado de extinción, cuando bastaría con que se dejara de cazar a cientos de ellos cada año!", exclama.

En su opinión, luchar contra el cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero prevendría daños por valor de 4,820 billones de dólares en este siglo, pero costaría entre 4,575 y 37,632 billones.

En 2004, Lomborg figuraba entre las personalidades más influyentes en el mundo, según Time Magazine.

En un nuevo libro publicado en 2007, "Cool It", arremete contra el Protocolo de Kyoto, "demasiado costoso e ineficaz", y llama a los dirigentes a "mantener su sangre fría" y a evitar "el estado de pánico que impide tomar decisiones racionales".

La conferencia celebrada en Bali se propone elaborar una hoja de ruta para después de 2012, cuando expira el protocolo de Kyoto sobre la reducción de gases de efecto invernadero, responsables de la subida de las temperaturas, según la mayoría de la comunidad científica.

El hecho de que el ex vicepresidente estadounidense Al Gore ganara este año, junto con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC) de la ONU, el premio Nóbel de la Paz saca a Lomborg de sus casillas.

"Resulta irónico que se premie a alguien que se ha pasado buena parte de su carrera exagerando considerablemente las conclusiones de los expertos de Naciones Unidas", estimó.

Aunque no niega el calentamiento del planeta, Lomborg estima que "la reducción de las emisiones de CO2 no convertirá el mundo en un lugar mejor para vivir" ya que "aunque se alcancen los objetivos fijados (por el protocolo), no podríamos más que retrasar dos años el calentamiento climático global a finales del siglo", dice.

"Es muy poco por mucho dinero", concluye este ecologista, adulado por unos y denostado por otros.

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