Brasil: Calheiros dimite como presidente del Senado pero mantiene su banca

El legislador brasileño Renán Calheiros, que el martes renunció a la Presidencia del Senado, resultó absuelto en una votación secreta de la cámara en el marco de un proceso de juicio político por quiebra del decoro parlamentario.

Después de casi cinco horas de deliberaciones y encendidos discursos, 80 senadores cerraron las puertas del plenario y le permitieron mantener su banca con 48 votos a favor contra 29, con tres abstenciones, tras denuncias por la supuesta utilización de testaferros para adquirir una emisora de radio, hecho específicamente prohibido por la legislación brasileña.

Calheiros, que se encontraba de licencia desde el 11 de octubre, anunció su renuncia al comenzar la sesión mediante la lectura de una breve carta.

“Es aconsejable dejar el cargo. Así, renuncio al mandato de presidente del Senado Federal sin dolores ni resentimientos, con la cabeza erguida”, dijo el senadro, uno de los principales líderes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza política del país y principal aliado de la coalición del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

“Comprendo que presidir esta casa depende de las circunstancias políticas. No adopté este gesto antes porque podría sugerir en ese momento una aceptación de las infamias y de las falsedades en mi contra. Actué de acuerdo con mi conciencia, analizando cuál era la conducta más correcta”, agregó.

Se trata de la primera vez en la historia del país que un senador renuncia a la presidencia de la cámara. En Brasil, el titular del Senado lo es también del Congreso, y el tercero en la lista de sucesión del presidente de la república, después del vicepresidente.

Un acuerdo de líderes de los principales partidos políticos debería permitir la próxima semana designar al nuevo presidente del Senado, cargo que ocupa interinamente Tiao Viana, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).

Calheiros se había librado en setiembre del desafuero tras un juicio político en el mismo Senado Federal por presuntos pagos de una pensión a una ex amante con quien tiene una hija, a través de un lobista de una importante empresa constructora.

Pero efrenta otros dos pedidos de juicio político en la cámara alta, por su supuesta participación en una red de desvío de dinero público y por presuntas ayudas a una fábrica de cervezas.

El Congreso brasileño ha pasado los últimos cuatro años implicado en escándalos de corrupción de la más diversa índole, sobre todo concentrados en la Cámara de Diputados.

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