Kirchner deja gobierno enfrentado con el periodismo argentino

Por Cecilia González
Notimex

Buenos Aires.- El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, concluirá el próximo lunes un gobierno de cuatro años y medio que quedará marcado por la permanente confrontación que mantuvo con los medios de comunicación.

Como nunca antes lo hizo ningún mandatario de este país sudamericano, Kirchner se dedicó durante su gestión a regañar en forma pública a los periódicos, revistas o noticiarios que lo cuestionaban.

El jefe de Estado nunca olvidó, por ejemplo, que cuando él asumió el cargo en mayo de 2003 el conservador diario La Nación le vaticinó que sólo duraría un año en el poder y siempre criticó su política de derechos humanos.

Fue una relación paradójica, porque en voz alta Kirchner se peleó siempre con los medios de comunicación, pero sin debate legislativo les renovó a importantes grupos mediáticos licencias de operación y repartió de manera discrecional el dinero de la publicidad oficial.

Desde que llegó Kirchner al poder, en la presidencial Casa Rosada se restringieron los espacios para los reporteros y, a diferencia de sus antecesores, jamás ofreció una rueda de prensa, sólo aceptó unas cinco entrevistas y siempre habló desde un estrado.

El gobernante, quien dejará el cargo el próximo lunes en manos de su esposa Cristina Fernández de Kirchner, advirtió que no necesitaba responder a las preguntas de la prensa porque se dirigía de manera directa "al pueblo".

Kirchner llegó a decir que los mejores periodistas eran los fotógrafos porque no hacían preguntas.

Tantas crispación pareció no tener sentido ante la actitud pasiva que los medios mantuvieron durante la mayor parte del gobierno de Kirchner, ya que la prensa hizo eco de escándalos apenas este año, en medio de las precampañas.

De hecho, ante la falta de investigación y crítica sustentada de los medios, el año pasado circuló en Argentina un chiste que advertía que Kirchner quería emular al presidente venezolano Hugo Chávez para cerrar algún canal opositor, sólo que no lo encontraba.

La actitud de Kirchner hacia la prensa fue muy criticable, porque intervino en el desplazamiento de periodistas "incómodos", presionó a empresarios para cancelar su publicidad en medios y se negó a entender el papel social del periodismo.

El problema es que, como ocurre en el resto del mundo, la militancia de los medios se hizo cada vez más visible y aunque se siguieron amparando en un discurso de independencia, quedó claro a favor o en contra de quién se la jugaban.

El semanario Noticias, del grupo Perfil, se dedicó a realizar denuncias sin sustento, plagadas de "fuentes anónimas" para "revelar" que la primera dama y presidenta electa Fernández de Kirchner tenía problemas siquiátricos y era bipolar.

En textos seudo periodísticos cargados de valoraciones que rozaban la calumnia, la revista llegó a mencionar incluso a los supuestos amantes de la senadora y a describir con detalles escenas de la vida conyugal de los Kirchner.

Como resultado, los medios del grupo Perfil fueron vetados en la Casa Rosada, en una medida que siempre fue calificada como de censura y que se estima permanecerá durante la presidencia que la primera dama comenzará el próximo lunes.

Jorge Lanata y Eduardo Aliverti, dos de los periodistas más respetados del país, evaluaron en entrevistas con Notimex la política de medios que ejerci&o

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