Libro de Teresa Dey da voz a “Mujeres transgresoras”

Por Luis Carlos Sánchez
Notimex

México.- Mujeres que callan, rotas, dichosas; mujeres estigmatizadas y martirizadas, mujeres que buscan y gritan y abarcan pero, sobre todo, mujeres henchidas de reconocerse y emanciparse, se reúnen en el libro "Mujeres transgresoras", de la escritora mexicana Teresa Dey.

Reeditado por Punta de Lectura, en el breve tomo la autora cuenta la historia de Lilith, Eleonora, Yang-Lei, Metztli, Ysabel Evelina, María, Diana, Apocalíptica y la tercera esposa de Muhammad, todas ellas mujeres que descubren el elemento erótico que fluye por su cuerpo, mediante el cual toman conciencia de su propia existencia.

En entrevista con Notimex, Dey, quien actualmente es maestra de Literatura y quien ha sido una importante promotora de esta disciplina, explicó que detrás de cada una de las historias del libro hay otra en la que las protagonistas han aprendido a verse y entenderse como son, a querer su cuerpo y pulsaciones, a perder el miedo y dar paso al coraje.

Este libro, señaló, "fue una búsqueda interna de lo que no me gustaba, como solían tratarme muchas personas a mi alrededor, varios de mis jefes, incluso la persona con la que yo vivía en ese momento y pensé que no era una cuestión que tuviera que ver con ellos ni conmigo, pensé que se tenía que haber generado mucho tiempo atrás".

Así, con rabia e insatisfecha con la condición femenina que aparentemente le correspondía, la autora se dio a la tarea de "tratar de encontrar los por qué de esta negación a las mujeres en cuanto a su derecho a ser seres eróticos, a mi me molestaba mucho esa doble moral que se manejaba frente a hombres y mujeres, pues hubo incluso quien me dijo: tu puedes parecer muy inteligente pero eres mujer".

Poco a poco llegaron a sus oídos las historias que se reúnen en el libro; la historia de Lilith, la primera mujer de Adán, quien transgrede lo establecido y abandona el Paraíso avasallada por la opresión del primer hombre; otras más sucedieron como regalos para otras mujeres, que como ella, se sentían molestas por el silencio al que se les había confinado.

"Fui investigando qué había pasado, estaba enojada, todo fue uno, fue investigar y escribir, en realidad soy escritora, mi necesidad de expresarme, debía encontrar un caudal; soy escritora y mujer, nacida en el siglo pasado: el XX, y tenía que hablar de algo, si no, me moría".

A Dey le molestaba además que a lo largo de la historia todas las mujeres "hubieran dicho que sí a todo", por lo que decidió, "ya que sobrevivimos y existimos como género, pensé que debía existir por ahí una que otra que no se había doblegado y había sabido hacerlo". Sigue. Libro de Teresa Dey/dos/hacerlo".

De esta forma, se topó con cada una de las mujeres de su libro, "todas empezaron a llegar al alma, todas fueron llegando solitas", e independientemente, pero había un elemento que las unía a todas.

"Estas mujeres se quieren a ellas mismas en general y algunas descubren que se quieren al borde de la muerte, aprenden a quererse, a respetarse poco a poco", indicó.

A la distancia, el camino parece haber sido sencillo, sin embargo, descubrió junto a ellas que había un elemento oculto que las unía y por el cual habían tomado conciencia de su feminidad.

"Ellas -dijo- comienzan a descubrir que tienen un cuerpo y que ese cuerpo vale y tiene necesidades y que ellas tienen el derecho de completar estas necesidades, el elemento erótico está más vivo que cuando son jóvenes, sucede algo extraño, a varias de nosotros nos educaron como con muchas reservas en cuanto al erotismo, a la gente de mi generación nos enseñaron a cuidar mucho el erotismo".

Apenas unos años atrás, cuando le tocó ser protagonista de su juventud, el erotismo, dijo, "no tenía que notarse, teníamos que esperar a que nos llamaran; no podíamos hacer y no teníamos libertad para jugar con nuestro cuerpo y sentir, todo era malo, todo era caer en niveles de prostitución porque te gustaba algo".

Afortunadamente, con la vida, Dey descubrió que sólo se trataba de estigmas impuestos, de patriarcados intolerantes y de una dormida posibilidad propia de sentirse, amarse y dimensionarse en toda la magnitud corpórea, erótica, húmeda y transgresora.

"Con la vida, -señaló- va uno aprendiendo que no pasa nada, o que tiene que ir aprendiendo y sabiendo cómo no debe de pasar nada, y que es algo (lo erótico) que enriquece y que no empobrece y que no sólo implica una libertad, sino un quererse a sí mismo".

"Si uno no tiene conciencia de su cuerpo y de lo que le preocupa, así como de lo que eres capaz de generar y de generarte, puedes caer en cualquiera de los extremos, valorar en demasía el cuerpo y puede ser que creas que es lo único que vale de ti y por el otro lado, la seriedad y el desuso del cuerpo que inhibe", agregó.

Es así como Dey actualiza mitos, leyendas y personajes en los que el universo de lo femenino cobra vida por su propia posibilidad de existir, por su inquietud erótica y dimensión de finitud y comprensión de ser un humano más, vivo, intenso y pasional.

En "Mujeres transgresoras", Teresa Dey retoma personajes de distintas culturas, del inicio de los tiempos, la antigüedad y la época actual; todas ellas, mujeres que en algún momento de su vida rompen el orden de lo establecido y extienden sus alas para conquistar su libertad y sentirse dueñas de su propia vida.

– NOTIMEX

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