Crece día a día en Bolivia intolerancia y racismo

Por José Luis Castillejos
Notimex

Santa Cruz.- Un grupo de damas y caballeros de la clase media-alta boliviana "festeja" en el exclusivo restaurante "Picolo" de esta ciudad las imágenes que emite la televisión de una golpiza que un grupo de jóvenes propina a un indígena guaraní.

"Indio muerto de hambre", "No queremos perros (.) fuera", "Eres del MAS (Movimiento al Socialismo)", "Tú, al igual que Evo (Morales), debes morir", le gritan los jóvenes de tez blanca al hombre, de rostro cobrizo, quien tuvo el "atrevimiento" de cruzarse con ellos.

"íQué bueno que le hayan pegado!", exclama en el "Picolo" una mujer de contextura gruesa mientras come un plato de spaghetti "Alfredo" y bebe jugos de frutas tropicales. Y justifica su expresión, sin consulta previa de alguien, con la frase "señor, ése es un Masista (del MAS).

Aquí no los queremos porque ellos han llevado a la desgracia a este país". Otras personas que también se encuentra en el "Picolo" ríen y aplauden mientras el hombre guaraní recibe patadas en el rostro, corre, clama piedad, pide que no le peguen y dice que no es "masista".

Los enardecidos jóvenes golpeadores, muchos de ellos hijos de croatas, de familias de abolengo, que realizan una huelga de hambre en la Plaza 24 de Septiembre contra el gobierno del presidente boliviano Evo Morales, insultan al indígena guaraní.

Supuestos miembros de la Unión Juvenil Cruceñista acusaron al indígena de ser un infiltrado del gobierno boliviano en la huelga de hambre, de tomar fotografías y lo obligan a marcharse, tras lo cual lo persiguen y golpean a lo largo de dos cuadras.

El indígena intenta cubrirse el cuerpo e incluso unas mujeres intentan defenderlo, pero los enardecidos cruceños de tez blanca, camisas Polo y Chemisse Lacoste la emprenden duro, a patadas, golpes e insultos.

El hombre, con el rostro cubierto de sangre, llora, grita, intenta escapar y subirse a un microbús de pasajeros, pero el chofer le cierra la puerta, luego busca un taxi y otro y otro y nadie quiere recogerlo.

Una patada al rostro lo manda boca abajo, en tanto otro joven zapatea la cabeza del indígena que pareciera estar muriendo, hasta que llegan algunos periodistas que lo recogen y el hombre dice "sólo pasaba por acá, venía del panteón, fui a la tumba de mi hijo".

Los dirigentes de la Unión Juvenil Cruceñista, patrocinada por el Comité Cívico Pro Santa Cruz, no se han deslindado de este escandaloso hecho contra una persona a la cual acusaron de ser militante del MAS.

Quienes golpearon al indígena, los llamados "defensores de la democracia", no quisieron creerle al sujeto que es un ex trabajador que dijo haber ido al cementerio "porque es el cumpleaños de mi hijo que ha fallecido".

Los llamados "demócratas" intentaban llevarlo a un lugar desconocido con la idea, según versiones periodísticas, de lincharlo y ejecutarlo para escarnio de quienes quieran venir a Santa Cruz a imponer sus posiciones políticas.

Pero el indígena, que lucía mal vestido, no era dirigente del "Plan 3000" ni tenía una cámara para filmar. Su único y "grave delito" fue haberse cruzado con jóvenes de tez blanca bien perfilados.

"Indio, no te queremos", le gritaban los jóvenes que dicen defender la democracia y participan del ayuno que encabeza el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, el empresario croata Branco Marinkovic.

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