Autonomía opositora y Constitución oficialista ahondan división en Bolivia

LA PAZ (AFP) – Bolivia sigue sumida este domingo en una fuerte confrontación tras la declaración de autonomías en cuatro regiones rebeldes, incompatible con la Constitución entregada por el presidente Evo Morales en un multitudinario acto, mientras la comunidad internacional y la Iglesia exigen un diálogo urgente.

Por el momento, ambos sectores continúan enfrentados, situación que se hizo patente el sábado, cuando los autonomistas realizaron cabildos populares -con música y baile- en Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, igual que los oficialistas que celebraron con danzas andinas la nueva Carta Magna.

En una última señal de acercamiento, formulada este domingo, Morales anunció que "ahora es la hora de empezar el tema del diálogo".

Previamente, el presidente izquierdista llamó a una tregua de fin de año para abrir negociaciones, pero la propuesta fue desestimada por la derecha, que mantuvo hasta el sábado una huelga de hambre en tres regiones bolivianas contra un proyecto de Constitución de corte estatista aprobado el domingo pasado por la mayoría oficialista de la Asamblea Constituyente.

En ese clima de beligerancia, los cuatro distritos rebeldes comenzaron a dotarse de mecanismos para anunciar sus autonomías de facto, descontentos por el carácter de la autonomía concedida a departamentos, regiones y municipios que incorpora el nuevo texto constitucional.

Esas regiones, donde en 2006 triunfo el Sí en un referendo autonómico, deben tramitar todavía la legalidad de sus estatutos.

Según el oficialismo, los prefectos de las cuatro regiones se oponen al texto de la carta porque el concepto autonómico del gobierno "alcanza a los sectores más excluidos del país (como), los campesinos, indígenas y originarios" y les resta poder, de acuerdo al constituyente Marco Carrillo.

Otras cinco regiones -La Paz, Potosí, Oruro, Cochabamba y Chuquisaca- votaron por el No a las autonomías, pero los liderazgos civiles de los dos últimos departamentos están decididos a conducir a sus regiones a escenarios autonómicos.

Morales volvió a plantear este domingo el diálogo.

"Empecemos el diálogo en base a la nueva Constitución, primero hay que aprobar la ley de las autonomías y segundo hay que complementar con los estatutos autonómicos, sean departamentales, sean regionales, sean provinciales, indígenas especialmente", invocó.

Sin embargo, Morales insistió en que "la base de las transformaciones profundas es la nueva Constitución Política del Estado boliviano" que los prefectos y la oposición de derecha repudian porque consideran que no representa al conjunto del país y que estuvo dictado desde Venezuela por el presidente Hugo Chávez, aliado ideológico de Morales.

Frente a las reiteradas negativas de los prefectos de acudir a la mesa de negociaciones para pacificar el país, Morales dijo que "estamos acá esperando el diálogo".

Sin aludir a los planteamientos de mediación -entre ellos de la Iglesia católica- ofrecidos por diversas instancias, el gobernante señaló que "respeto muchísimo a algunas personalidades, algunas organizaciones, algunos embajadores que tratan de persuadir a la gente que no quiere el diálogo, saludamos, admiramos, respetamos".

El vocero presidencial, Alex Contreras, abrió el sábado la posibilidad de una eventual mediación en el conflicto, en condición de "veedores", de los embajadores de la Unión Europea con sede en La Paz.

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