EU debe reestablecer lazos con Latinoamérica

Por los senadores Harry Reid y Robert Menéndez

En un momento en que Estados Unidos gasta cientos de miles de millones de dólares para luchar una guerra en Irak a 6 mil millas de distancia, el presidente Bush está desatendiendo prioridades importantes tanto aquí en casa como en el exterior.

Recientemente, vetó por segunda vez un proyecto de ley que cubriría a 10 millones de niños sin seguro médico, y está amenazando con vetar proyectos de ley de asignaciones que invertirían en prioridades domésticas para ayudar a las familias estadounidenses.

También tenemos prioridades importantes para hacer a Estados Unidos más seguro y próspero atendiendo asuntos importantes en nuestro propio vecindario.
El presidente Bush está intentando disminuir aún más nuestra inversión en el desarrollo básico de Latinoamérica; inversión que ya era insuficiente.

Mientras nos gastamos 160 mil millones de dólares al año en Irak, gastamos un poco más de 500 millones de dólares al año en toda América Latina – eso es menos del 1 por ciento de lo que gastamos en Irak para nuestra propia región. Ya es hora de reconsiderar nuestras prioridades.

Durante nuestro reciente viaje bipartidista de congresistas a México, Colombia, Guatemala, Paraguay y al área de la triple frontera, nos reunimos con una variedad de personas, desde jefes de estado a personas trabajadoras que luchan cuesta arriba para ganarse la vida.

No importa con quién hablábamos, el mensaje era el mismo: Latinoamérica está siendo perjudicada por los recortes de los Estados Unidos a los fondos de desarrollo, y necesitamos hacer cambios verdaderos en nuestra política pública.

Los fondos que el presidente Bush trató de eliminar apoyan programas básicos para reducir la pobreza y para proveer servicios de salud, vivienda y educación.

Un ejemplo de este financiamiento es uno destinado a ayudar a madres y sus hijos. Estos fondos son particularmente importantes para los niños hambrientos en Guatemala, donde cerca del cincuenta por ciento de los niños sufren de desnutrición.

Si el Presidente Bush hubiese logrado lo que quería, ese programa se eliminaría.
No estamos satisfechos con el que nuestro país gaste más cada año en una guerra civil extranjera y menos en desarrollo básico. Proponemos un aumento significativo en nuestro compromiso con reducir la pobreza en América latina.

Pero no proponemos este cambio sólo porque es lo correcto moralmente. Está en nuestro interés nacional forjar lazos de cooperación más fuertes con la región para que podamos vencer los problemas que tenemos en común, como el crimen a través de las fronteras, el tráfico de drogas y la migración indocumentada.

En un momento en que algunos en nuestra región están promoviendo ideales anti-estadounidenses y ofreciendo promesas falsas de esperanza, es hora de que los Estados Unidos vuelvan a ser un bastión de liderazgo regional.

A través de los años, la política pública de la administración de Bush hacia América Latina se ha enfocado casi exclusivamente en la promoción de tratados de libre comercio y en la lucha contra el narcotráfico. Si bien es cierto que el comercio y la lucha contra las drogas son cruciales, no tendrán éxito si se llevan a cabo en un vacío.

Durante nuestro viaje, escuchamos a muchas personas cuyas vidas mejoraron gracias a inversiones de Estados Unidos. En Guatemala, una joven que antes pertenecía a una pandilla compartió su historia de una vida horrible, colmada de crimen y de violencia.

Pero un programa financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) le ayudó a dejar la vida de las pandillas y se convirtió en una integrante productiva de la sociedad. Desafortunadamente, a este programa exitoso que cuesta relativamente poco se le ha terminado su financiamiento.

En México, otra mujer describió cómo cambió su vida cuando recibió un préstamo para microempresas de un programa financiado por USAID.

Con esa pequeña cantidad de dinero, ella pudo comenzar un negocio de hacer y vender trajes de boda tradicionales bellos a novias. Aún más importante que eso, ella puede sostenerse a sí misma y a su familia.

La administración de Bush piensa hacer poco en México, aparte de programas para luchar contra el narcotráfico. Creemos que ayudar a personas a empezar negocios pequeños que les ayuden a mantener a sus familias es una forma efectiva de combatir el crimen y el narcotráfico también.

Éstos son sólo unos cuantos de varios ejemplos de por qué apoyamos un proyecto de ley bipartidista y bicameral para un aumento de 2 mil 500 millones de dólares en fondos para el desarrollo social y económico de Latinoamérica.

Estos fondos se gastarán durante un período de 10 años, con solamente 100 millones de dólares de esos desembolsados el primer año.

La meta de este proyecto de ley es atacar la pobreza y la desigualdad, aumentar la clase media y enfocarse en los temas más importantes del diario vivir de la gente: educación, servicios de salud, vivienda, seguridad y desarrollo económico.

Esta legislación es un primer paso modesto pero importante para volver a encarrilar las relaciones de nuestro país con esta región crítica.

Creemos que el momento de tomar acción es ahora. Una de las metas de nuestro viaje fue enviar un mensaje claro a nuestros amigos y vecinos del sur: América Latina sí nos importa.

Nosotros queremos ver un nivel más alto de compromiso con los líderes de esa región, y una política pública que no sólo alcance a la elite, sino a todas las personas.

De algo sí estamos seguros: la asistencia de los Estados Unidos, cuando se invierte bien, puede hacer una diferencia verdadera en la vida de las personas, y eso en cambio puede hacer a nuestro país más seguro y más fuerte.

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Reid es el líder de la mayoría demócrata del Senado de Estados Unidos.

Menéndez es presidente del Subcomité del Senado para el Desarrollo Internacional y Asistencia Extranjera, Asuntos Económicos y Protección Ambiental Internacional. También es el autor del proyecto de ley S. 2120 para la de Inversión Social y Desarrollo Económico para las Américas de 2007.

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