Obispo brasileño mantiene huelga de hambre pese a apelaciones del Vaticano

RIO DE JANEIRO (AFP) – El obispo católico brasileño Luiz Flavio Cappio mantiene la huelga de hambre que inició hace 20 días contra un gran proyecto hídrico del gobierno, pese a que el Vaticano y representantes de la Iglesia brasileña le pidieron que desista, dijo el lunes un portavoz del prelado.

El obispo Luiz Flavio Cappio ayuna en una iglesia del estado de Bahía, en el empobrecido noreste de Brasil, contra el proyecto de trasvase del río San Francisco con el cual el gobierno piensa atenuar la sequía que padecen 12 millones de personas.

Cappio "reconoció que hoy (lunes) es el peor día", dijo telefónicamente a la AFP, Ruben Siqueira, portavoz del Obispo a quien acompaña en la iglesia San Francisco.

Siqueira añadió que el prelado de 61 años perdió 8 kilos en tres semanas y desde este lunes recibe atención médica permanente y restringió sus reuniones con quienes viajan a visitarlo.

El obispo ya había realizado hace dos años una huelga de hambre contra el trasvase pero la interrumpió a los 11 días, cuando el gobierno le prometió discutir el proyecto con toda la sociedad.

Cappio sostiene que ese proyecto, que tiene un costo de 3.000 millones de dólares, es perjudicial para el medio ambiente y solo beneficiará a los grandes hacendados e industriales.

El cardenal Giovanni Battista Ré, prefecto de la Sagrada Congregación para los Obispos del Vaticano, pidió por carta a Cappio que desista porque la huelga de hambre pone en "riesgo la propia sobrevivencia" y "contradice los principios cristianos".

"Esa carta fue un pedido no una orden. Don Flavio respondió que por el momento continuaría con su ayuno", dijo Siqueira.

El presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), Geraldo Lyrio Rocha, también pidió a Cappio que desista. "Ud no es el dueño de su vida", le escribió en una carta personal que fue divulgada por la prensa.

Aun así, el Consejo Episcopal Pastoral de la CNBB divulgó una nota la pasada semana en la que llama a "las comunidades cristianas y personas de buena voluntad a unirse al ayuno y oración" del obispo y aún se sumó a su causa al pedir que "sean consideradas otras propuestas alternativas, socialmente adecuadas y eficaces", al trasvase propuesto por el gobierno.

Cappio ha dicho que el gobierno dio comienzo a las obras sin cumplir sus promesas de escuchar a la sociedad y dijo que solo levantará su protesta cuando el proyecto sea archivado.

El gobierno ha advertido que seguirá adelante con el proyecto, cuyas obras fueron suspendidas la semana pasada por un juez que pidió nuevos estudios ambientales.

El ministro de Desarrollo Social, Patrus Ananias, calificó de "intransigente" al religioso. "Decir ‘hagan lo que yo quiero, si no me mato’ no es un presupuesto razonable para una línea de diálogo", dijo Ananias.

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