Para los aymaras “El Evo” es como un padre, guía y líder espiritual

Por José Luis Castillejos
Notimex

Tarija.- Dios y el pueblo lo escogieron… Solo Dios y su gente lo pueden quitar, afirmó Marcela Mamani Condori, una indígena aymara, vendedora de flores de la avenida Illampu de La Paz, que defiende la permanencia de Evo Morales en el poder.

"El Evo es como un padre, es nuestro guía. El no quiere ladrones en el país ni sinverguenzas y por eso los ricos lloran porque les quita la mamadera", señaló en una entrevista concedida a Notimex por la indígena de 47 años en su puesto de venta en una calle de La Paz.

El es bueno con los humildes, trata de ayudar a los pobres y es diferente a otros gobiernos.

"Es transparente como el Illimani", recalca Marcela mientras señala la nevada montaña que adorna el horizonte de la altiplánica sede del Ejecutivo boliviano.

Sentada frente a sus gladiolos, astromelias, rosas, y flores que crecen en el altiplano boliviano, Marcela se cubre el rostro ante la cámara fotográfica "es que no estoy arreglada", indica mientras se acomoda el gorro de lana y alisa su falda a cuadros.

Escriba esto, ordena al reportero, "nanacaja Evoro munatja presidentis iscaña paki" y luego traduce del aymara al castellano "Queremos al Evo como presidente".

Marcela Mamani Condori, que asiste los domingos a la iglesia evangélica "La voz de la piedad angolari", cuenta que tiene "hermanos" religiosos en la ciudad de Tabasco (México) a quienes sólo conoce cuando en su congregación hacen enlaces satelitales.

Su iglesia queda, curiosamente, en la Calle México, cerca de la Plaza San Pedro en La Paz y asegura que desde 1979, hace 28 años, "está con Dios" luego de que se separara de Celestino Laymes, su esposo, un aymara que ha sido consumido por el alcohol.

La indígena, originaria del pueblo Chuchulaya, provincia de Laricajas, del departamento de La Paz tiene tres hijos a los que mantiene con la venta de sus flores, uno de los cuales, estudiante de secundaria, llega a pedirle dinero para su pasaje.

"A pesar de que las cosas están duras, que el dinero no alcanza, los indígenas estamos mejor con Evo. Todo lo que le está pasando está escrito. Nadie lo quiere pero tiene que cumplir (su mandato)", recalcó la indígena.

Admitió que la oposición no va a dejar gobernar a Evo al que califica de bueno, humilde, pero dijo que por causa de los pobres está soportando, como ningún otro mandatario, las intensas críticas.

Damiana Quilca, su compañera de banqueta, una vendedora de queso y leche la escucha y tercia en la conversación e indica que "Evo quiere la igualdad para todos, pero los ricos lloran porque les quita la mamadera".

Ellos (la clase poderosa del país) se preguntan: "¿Cómo es que ese indio nos gobierna?" y muy informada de lo que pasa en el país, la indígena asegura que "en la región del Chaco (Santa Cruz y Sucre) hay esclavos a los que no dejan salir de la hacienda".

"El que muere deja sus deudas a sus hijos, quienes reciben (un sueldo) unos 400 bolivianos (54 dólares) al año que nunca ven porque les cobran la comida, la ropa. Los hacen trabajar intensamente a los indígenas guaraníes", cuenta Damiana.

Con una sonrisa pícara, esta indígena que lleva puesta una gorra de mezclilla que tiene pegada en el frente la imagen de "Tribilín", el perro de los grandes zapatos, de Walt Disney, toma una sopa mientras conversa con Notimex desde una distancia de metro y medio.

"El Evo comparte el pan con la gente, ayuda a los pobres, l

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