El ciclismo y la confesión de Marion Jones coparon portadas por dopaje

PARIS (AFP) – El ciclismo, especialmente el Tour de Francia, y la caída del mito de Marion Jones coparon gran parte de la atención en un año que volvió a estar marcado por la sucesión de escándalos por dopaje, que ensombrecieron los méritos deportivos de sus protagonistas.

Las autoridades y organismos internacionales se vieron obligadas por todo ello a impulsar nuevas medidas contra las sustancias y prácticas prohibidas.

Tras un 2006 convulso por la ‘Operación Puerto’ y el positivo del campeón del Tour, el estadounidense Floyd Landis, la edición de este año de la gran ronda francesa volvió a estar marcada por la polémica, con varios casos positivos que obligaron a sus equipos a abandonar.

El danés Michael Rasmussen protagonizó el momento más polémico de la carrera cuando se vio obligado a dejar la carrera cuando iba líder.

Los controles positivos que marcaron la ‘Grande Boucle’ vinieron de la parte del alemán Patrik Sinkewitz (en un análisis previo que se conoció durante el Tour), del kazajo Alexandre Vinokourov, el español Iban Mayo y el italiano Cristian Moreni.

Rasmussen estuvo en el ojo de todas las sospechas por no haberse presentado a dos controles antidopaje y por haber mentido sobre su lugar de entrenamiento, ante lo que se vio forzado a abandonar cuando vestía el maillot amarillo a apenas unos días de entrar triunfal, presumiblemente, en los Campos Elíseos parisinos.

El español Alberto Contador fue el beneficiado y se apuntó el triunfo final en la capital francesa.

Otros corredores confesaron sus irregularidades en este terreno, como el caso del danés Bjarne Riis, ganador del Tour de Francia de 1996, que en mayo reconoció que durante su carrera se había dopado con EPO. El ganador de la carrera en 2007, Jan Ullrich, anunció su retirada en medio de las sospechas por su implicación en la ‘Operación Puerto’.

Lejos del deporte de la bicicleta, en octubre la estadounidense Marion Jones, gran triunfadora en los Juegos Olímpicos de Sydney-2000, con cinco metales -tres de oro y dos de bronce-, reconoció que había recurrido al dopaje desde septiembre del 2000, con lo que su leyenda quedó empañada para siempre.

La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) procedió a suspenderla por dos años y eliminar todas sus marcas desde ese mes, mientras que el Comité Olímpico Internacional (COI) la desclasificó de forma oficial de su participación en Sydney-2000 y Atenas-2004, dejando sus medallas en suspenso, a la espera de decidirse su reasignación.

También sorprendente fue el anuncio de que la tenista suiza Martina Hingis había dado positivo por cocaína en un análisis durante el torneo de Wimbledon, ante lo cual la ex número 1 anunció su retirada, negando haber consumido esa sustancia y clamando por su inocencia y buen nombre dentro del circuito.

Para intentar frenar los escándalos y los casos en otros deportistas y disciplinas de menor renombre, las autoridades deportivas dieron pasos hacia nuevas medidas en la lucha antidopaje, impulsando posibles soluciones, como el pasaporte biológico o sanguíneo.

Este proyecto será una realidad en la práctica desde 2008, en principio en el ciclismo, donde irá encaminado a establecer los parámetros biológicos normales de cada deportista para detectar modificaciones anormales y casos de dopaje.

El año también estuvo marcado por la despedida del cargo de presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) del canadiense Dick Pound, que a partir de enero de 2008 dará el relevo al australiano John Fahey, elegido dur

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