Astiz y otros ex marinos de dictadura argentina llevados a cárcel común

BUENOS AIRES (AFP) – El ex capitán Alfredo Astiz, encausado por delitos de lesa humanidad en la dictadura argentina (1976-83), y otros ex represores de la marina de guerra, serán trasladados de guarniciones militares a cárceles comunes, informó este miércoles una fuente judicial.

La orden fue dada por el juez federal Sergio Torres, quien investiga las torturas y crímenes cometidos por Astiz, alias ‘El Angel de la muerte’, y otros oficiales que operaban en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), que fue uno de los mayores centros clandestinos de exterminio de prisioneros políticos.

La decisión fue adoptada frente a un reclamo de los organismos de derechos humanos luego de aparecer muerto por envenenamiento con cianuro el ex represor Héctor Febres dentro de su celda con comodidades en una guarnición de la Prefectura Naval (policía guardacostas), fuerza a la que pertenecía.

Febres fue hallado sin vida el lunes 10 de diciembre tres días antes de la sentencia en un juicio que se le seguía por secuestros y torturas a prisioneros en la ESMA, por donde pasaron unas 5.000 personas, de las cuales sobrevivieron apenas un centenar.

El gobierno argentino interpretó la muerte de Febres como un mensaje de fuerzas represivas residuales para frenar los juicios que involucran a casi un millar de militares y policías, reactivados desde que la Corte Suprema de justicia derogó en 2005 las leyes de amnistía.

Astiz cumple prisión preventiva en una unidad de la marina de guerra a la espera de un juicio oral en Buenos Aires, y sobre él pesan acusaciones de otros tribunales por crímenes de lesa humanidad, entre ellos los de las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.

En 1990, el ex marino había sido condenado en ausencia por un tribunal de París por el secuestro y desaparición de las religiosas.

Las monjas y otras ocho personas fueron secuestradas en diciembre de 1977 cuando participaban de reuniones del grupo fundador de Madres de Plaza de Mayo, que buscaban a sus hijos desaparecidos, a donde Astiz se había infiltrado haciédose pasar por familiar de una desaparecida.

El sangriento régimen dejó un saldo de 30.000 desaparecidos, según grupos de derechos humanos.

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