El caso Marion Jones ensombreció un año marcado por el pulso Gay-Powell

PARIS (AFP) – La confesión de la atleta estadounidense Marion Jones, que reconoció haber recurrido al dopaje, convulsionó el mundo del atletismo en un año marcado por la rivalidad entre Tyson Gay y Asafa Powell, donde el primero se impuso al colgarse el oro en los 100 metros del Mundial.

La gran triunfadora de los Juegos Olímpicos de Sydney-2000 vio empañada su leyenda al confesar que se dopó desde septiembre de 2000, fecha de inicio de la competición en Australia, donde conquistó cinco metales, tres de oro y dos de bronce.

El terremoto del ‘caso Jones’ y las sospechas sobre otros deportistas relacionados con el laboratorio californiano Balco marcaron el último trimestre del año, donde la Federación Internacional (IAAF) decidió su suspensión por dos años y la supresión de todas sus marcas desde ese mes del 2000.

Por su parte, el Comité Olímpico Internacional (COI) descalificó de forma oficial a la atleta de los Juegos de Sydney-2000 y Atenas-2004. Sus medallas en Australia, los oros en 100, 200 y el relevo 4×400 metros, así como los bronces de salto de longitud y el relevo 4×100 metros, quedaron en suspenso.

Fuera de la caída del mito de Jones, el año tuvo como gran cita el Mundial de Osaka, donde el esperado duelo en los 100 metros entre el estadounidense Gay y el jamaicano Powell se saldó con victoria del primero, que fue uno de los grandes triunfadores de la competición en Japón, donde también fue oro en los 200 y en el relevo 4×100 metros.

Powell, tercero en la final mundial al verse superado además por el bahameño Derreck Atkins, tuvo la oportunidad de sacarse la espina cuando apenas unos días después, el 9 de septiembre, logró batir su propia plusmarca mundial de los 100 metros en la reunión de Rieti (Italia).

El nuevo tiempo-récord quedó fijado en 9.74, tres centésimas por debajo de los 9.77 que había establecido el 14 de junio de 2005 en Atenas.

De esta forma, Powell se situó como ‘rey de la velocidad’ en solitario, ya que los 9.77 habían sido igualados el 12 de mayo de 2006 en Doha por Jeremy Gatlin, que está apartado de la competición y suspendido por escándalos de dopaje.

El otro momento emocionante de un Mundial donde apenas hubo sorpresas fue la lucha en el salto de longitud, en el que el panameño Irving Saladino venció al italiano Andrew Howe en el último salto, en el que pasó a la primera posición con un salto de 8,57 metros, batiendo además el récord centroamericano.

Otros triunfadores en Osaka fueron la estadounidense Allyson Felix (oro en 200 metros y relevos 4×100 y 4×400 metros) y sus compatriotas Jeremy Wariner (oro en 400 y el relevo 4×400 metros) y Bernard Lagat (doblete de mediofondo, con victorias en 1.500 y 5.000 metros).

La historia del atletismo recordará también la actuación de los tres atletas que lograron en el torneo de 2007 su tercer título mundial consecutivo, como es el caso de la sueca Carolina Klüft (heptatlón), el ecuatoriano Jefferson Pérez (20 kilómetros marcha) y el etíope Kenenisa Bekele (10.000 metros).

El medallero tuvo como gran dominador a Estados Unidos, que se apuntó catorce oros, igualando los obtenidos en Helsinki-2005, y reafirmando su dominio casi absoluto en las pruebas de velocidad.

El atletismo latinoamericano no obtuvo una actuación brillante y se quedó finalmente con siete medallas, tres para Cuba (oro, plata y bronce) y una para Ecuador (oro), Panamá (oro), República Dominicana (plata) y Brasil (plata).

Otro momento destacado del año llegó a finales de septiembre, cuando cayó ot

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