Una China cada vez más potente se encamina a los Juegos Olímpicos

PEKÍN (AFP) – A punto de convertirse oficialmente en la tercera potencia económica mundial, China ha seguido aumentando su peso en la escena internacional en 2007, con los próximos Juegos Olímpicos omnipresentes.

El país más poblado del mundo debería superar este año a Alemania, gracias a un crecimiento de dos dígitos una vez más, y subir así al podio, detrás de Estados Unidos y Japón.

Si por un lado la economía china está sobrecalentada y eso supone riesgos para el propio país y para sus socios comerciales, por otro lado este éxito le da seguridad, al tiempo que motiva el respeto más allá de sus fronteras.

Y ello a pesar de las inquietudes suscitadas en el extranjero por el impacto ambiental de su fenomenal crecimiento -China es la principal emisora de gases con efecto invernadero junto con Estados Unidos- y en las reservas energéticas del planeta.

Esta aura económica va acompañada de un activismo diplomático desenfrenado, como ha quedado en evidencia en el año que termina.

"Diplomáticamente, China tiene más confianza, ha tenido un papel clave para encontrar una solución en la crisis norcoreana, ha resistido la presión de Estados Unidos en cuestiones como Irán, Sudán y Birmania", se congratula Hu Xingdu, economista y profesor en el Instituto Tecnológico de Pekín.

En estos asuntos, Pekín se negó a seguir los pasos de Estados Unidos, partidario de una sanciones a las que China se opone tradicionalmente.

Apóstol de la no injerencia, China coopera cada más a nivel internacional cuidando las regiones que le son útiles económicamente, como Africa y sus materias primas.

En la estela de la cumbre China-Africa a finales de 2006, los dirigentes de Pekín han seguido recorriendo este año el continente negro y las empresas chinas han acentuado su influencia en la economía africana.

La "campaña de Africa" del gigante asiático preocupa a las potencias occidentales, pero siguen perdurando las tensiones con Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en materia comercial, monetaria y de calidad de sus exportaciones.

China, que en 2007 va a acumular un excedente comercial récord superior a 200.000 millones de dólares, se resiste a reevaluar su moneda tal como pide Estados Unidos.

"No somos favorables a una apreciación demasiado rápida", insistió últimamente el viceministro chino de Comercio, Chen Deming, en una reunión económica sino-norteamericana de alto nivel.

Con otros países, como Alemania, han sido punto de fricción los derechos humanos, o el Dalai Lama y el recibimiento dispensado en grandes capitales, que ha provocado el enfado de Pekín.

El regimen chino, que ha reconducido a Hu Jintao a la cabeza en 2007, es consciente de que tendrá presiones crecientes en la cuestión de las libertades a medida que se acerque la inauguración de los Juegos Olímpicos, el 8 de agosto.

"Los Juegos son una ocasión para que China muestre su capacidad de ser un actor global, capaz de organizar un acontecimiento mundial", estima Brian Bridges, politólogo en Hong Kong.

Cuando obtuvo en 2001 la organización de los 29º Juegos Olímpicos, China se comprometió a mejorar la situación de los derechos humanos. Pero para las organizaciones internacionales de defensa de las libertades, no ha sido así.

China resiste a las solicitaciones de liberalización política al tiempo que afirma que construye progresivamente un Estado de derecho.

El Partido Comunista en el poder utiliza

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