Gobierno mexicano tomó las armas para combatir el narcotráfico en 2007

MEXICO (AFP) – El gobierno de Felipe Calderón apeló a las armas y a un amplio despliegue militar y policial contra el narcotráfico en México, pero más allá de algunos golpes y cierto impacto mediático, aún está lejos de controlar a los cárteles y su violencia, que dejó 2.500 ejecutados en 2007.

El 2007, casi coincidente con el primer año en el poder de Calderón que asumió el 1 de diciembre de 2006, finaliza con la fuerte conmoción causada en México por las ejecuciones de dos cantantes populares, que pusieron nuevamente en el tapete la libertad con que se maneja la delincuencia.

Sergio Gómez, líder de la banda musical grupera K-Paz de la Sierra, fue secuestrado por decenas de sicarios al término de una función en el estado de Michoacán y estrangulado luego de que le quemaron los genitales.

También a comienzos de diciembre, Zayda Peña Arjona, vocalista del grupo Los Culpables, fue herida de varios balazos en un motel y ejecutada al día siguiente cuando se recuperaba en un hospital.

Ambos hechos causaron fuerte impacto en la sociedad y, como en la mayoría de las restantes 2.500 ejecuciones en 2007, según recuentos de la prensa, no hay detenidos por los hechos.

En cambio, la información oficial señala que unas 13.700 personas fueron detenidas en este período por tráfico de drogas, aunque sin precisar sus responsabilidades en la cadena del delito.

"El objetivo y la batalla es por acotar los espacios geográficos de impunidad en los cuales se desarrolla la delincuencia organizada", afirmó recientemente el Procurador General de la República, Eduardo Medina Mora.

El gobierno desplegó hace un año a miles de policías y militares por varios estados del país donde el crimen organizado es amo y señor con la meta de "recuperar los espacios públicos para lo sociedad" y que "la droga no llegue a nuestros hijos", de acuerdo a los spots publicitarios oficiales.

Entre los éxitos, el gobierno se apuntó un decomiso de 23,5 toneladas de cocaína, el más grande en la historia del país, y otro de 11 toneladas, además de extraditar a algunos jefes operativos.

Pero las estructuras operativas y financieras de los cárteles, que se disputan con violencia inusitada el mercado mexicano, parecen no haber sufrido golpes considerables en este período, mientras las autoridades admiten que siguen extendiendo sus tentáculos hacia los procesos políticos.

Medina Mora aceptó que se verifica una creciente "penetración" del narcotráfico en los procesos políticos, expresada con mayor crudeza en recientes elecciones regionales, aunque aseguró que el gobierno está "en perfecto tiempo de evitar que ello se consolide".

La alarma volvió a encenderse con el asesinato a finales de noviembre de un ex alcalde de izquierda del municipio mexicano de Río Bravo (norte) y otras cinco personas que lo acompañaban en esa localidad fronteriza con Estados Unidos, dos semanas después de presentarse en comicios para el mismo cargo.

El gobierno de Calderón finaliza el 2007 enfocado casi exclusivamente en la lucha contra el narcotráfico, que le ha redituado buenos niveles de aceptación en la opinión pública y los aplausos de Estados Unidos traducidos en una ayuda de 1.500 millones de dólares en tres años para capacitación y equipamiento.

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