Isabel II se convirtió en la monarca británica más longeva de la historia

LONDRES (AFP) – Isabel II, de 81 años, se convirtió este jueves en la monarca más longeva que jamás haya reinado en Gran Bretaña. Y aunque va delegando responsabilidades en su hijo Carlos, la infatigable soberana parece no tener prisa por dejar el trono.

A las 17H00 GMT de este 20 de diciembre, según el palacio de Buckingham, Isabel II, que nació el 21 de abril de 1926, destronó oficialmente a su tatarabuela, la reina Victoria, que murió en 1901 a la edad de 81 años, siete meses y un día.

“Es una jornada normal de trabajo para la reina”, se limitó a comentar un portavoz.

La reina pasará el acontecimiento con toda discreción, sin pompa ni ceremonia, con su esposo, el príncipe consorte Philip, en el castillo de Windsor, pocas semanas después de haber celebrado el 60 aniversario de su boda.

Pero la reina Victoria conservará aun algunos años el récord absoluto del más largo reinado de la historia británica, 64 años. Isabel II debería permanecer en el trono del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte hasta el 9 de septiembre de 2015 para superar a su tatarabuela.

Una posibilidad que no sorprendería demasiado en el Reino Unido. Y es que la reina, que parece haber heredado la salud de hierro de su madre, muerta a los 101 años, no parece dispuesta a reducir su ritmo de trabajo. Y aun menos a abdicar.

“No creo que la abdicación sea una posibilidad, o incluso algo que la reina podría plantearse”, explica a la AFP Robert Jobson, autor de varias obras sobre la monarquía británica. “Mientras tenga buena salud, continuará siendo reina, hasta la muerte”, afirma.

Inauguraciones de todo tipo, recepciones en Buckingham, entregas de condecoraciones y recompensas, viajes al extranjero… Aparentemente incansable, Isabel II participa cada año en unos 450 eventos, con un sentido del deber que suscita admiración y respeto.

Desde su coronación en 1953, ha visto desfilar por Buckingham a 11 primeros ministros, desde Winston Churchill a Gordon Brown. Y parece que éstos apreciaban la cita semanal con la reina, encarnación de la estabilidad de una monarquía constitucional más sólida que nunca.

Paralelamente, a lo largo de los años, el papel del príncipe Carlos ha conocido una evolución discreta pero considerable. El futuro Carlos III representa cada vez más a la soberana, especialmente en el extranjero.

Así, por primera vez participó en la cumbre anual de jefes de Estado y de Gobierno de la Commonwealth -oficialmente presidida por la Reina- el mes pasado en Uganda.

“En estos últimos cinco o diez años, el príncipe Carlos ha pasado del estatuto de heredero del trono al de Rey en espera, y después al de verdadero ‘rey bis'”, explica Jobson.

Este auge se vio favorecido por la espectacular mejora de la imagen de su segunda esposa, Camilla, que durante mucho tiempo fue criticada por haber contribuido a romper el matrimonio de Carlos con Diana.

Como resultado, el 28% de los británicos querría ahora que Camilla se convirtiese en reina cuando Carlos suba al trono, contra 7% hace sólo dos años.

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