En el limbo el presupuesto federal de Estados Unidos

El Congreso estadunidense completó el periodo ordinario de sesiones del año con la aprobación de la ley general de gastos de 2008, aunque su promulgación quedó en el limbo ante la oposición de la Casa Blanca a miles de proyectos especiales.

El masivo proyecto presupuestal de más de 500 mil millones de dólares, conocido como Omnibus, incluye las asignaciones de fondos para todo el gobierno federal -salvo el Departamento de Defensa- para el año fiscal 2008, que inició desde octubre pasado.

Entre sus mayores disposiciones, destacan 70 mil millones de dólares sin condiciones para las guerras en Irak y Afganistán, además de tres mil millones de dólares en seguridad fronteriza, incluidos fondos por mil 200 millones para bardas en la frontera con México.

Pero también incluyó 11 mil de los denominados "earmarks", un término que en la jerga legislativa estadunidense describe las adiciones de recursos para proyectos especiales de gasto en los distritos de representantes y senadores.

Tales proyectos especiales han sido motivo de escándalo en el pasado reciente, luego que un senador por Alaska incluyó 400 millones de dólares para un puente en una isla deshabitada. El proyecto, que fue rechazado, se le bautizó como "el puente a ningún lugar".

Aunque la actual propuesta presupuestal contiene un menor número de proyectos especiales que en años anteriores, grupos independientes han detectado dentro del voluminoso texto que algunos senadores lograron fondos excesivos.

Entre los proyectos más singulares figura una asignación de 250 mil dólares para un centro culinario en el estado de Washington o nueve millones de dólares para un centro "de preparación rural" en Kentucky.

Tan sólo el legislador demócrata por Virginia del Oeste, Robert Byrd, logró que se aprobaran 429 millones de dólares para su estado, mientras que entre los republicanos el campeón fue Ted Cochran por Mississippi, que obtuvo fondos por 773 millones de dólares.

En este marco, el presidente estadunidense George W. Bush, quien inicia este viernes sus vacaciones de fin de año, dejó en claro su inconformidad con la aprobación de proyectos especiales y amenazó con cancelar miles de ellos.

Bush instruyó a su jefe de presupuesto, Jim Nussle, a examinar las opciones que dispone la Casa Blanca para desautorizar los proyectos especiales de gasto de los legisladores.

Entre las opciones figura desconocer aquellos proyectos que no han formado parte de las negociaciones presupuestales oficiales con el Congreso. Se espera que una decisión final sea tomada cuando inicie la nueva legislatura en enero próximo.

– NOTIMEX

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