Musulmanes celebran la Fiesta del Sacrificio

Por Rubén Medina
Notimex

Jerusalén.- Los musulmanes de todo el mundo celebran estos días la Fiesta del Sacrificio (Id El-Adha), en la que recuerdan el pacto de Dios con Abraham y la disposición de éste inclusive a dar muerte a su hijo Ismael.

Unos musulmanes ya terminándola, como en Arabia Saudita, y otros comenzándola, como en Marruecos -debido a tradiciones centenarias y problemas en la interpretación del calendario-, esta festividad se celebra durante cuatro días.

Las costumbres varían desde el sacrificio de animales hasta el peregrinaje a La Meca, su principal santuario.

"La Grande, es como nosotros la llamamos también", afirma el palestino Mahmud Ramal sobre el Id El Adha, al compararla con la otra gran fiesta islámica, Id El Fiter, por derivación conocida como "la Pequeña".

Al igual que con Isaac en el relato bíblico judeocristiano, también para los musulmanes Dios recompensa la obediencia de Abraham que había aceptado sacrificar a su hijo Ismael.

En retribución a esa promesa, desde hace siglos y siglos, los hijos de Ismael agradecen a Alá que en el último momento permitiera que el patriarca no sacrificara a su extirpe, entregando a Ibrahim un cordero para presentar la ofrenda.

Millones de corderos como aquel son sacrificados estos días en todo el mundo árabe para conmemorar la fiesta, con la obligación de ceder una parte de su carne a los más necesitados.

"Los que podemos compramos ropas a los niños, regalos, y todo tipo de vituallas para la casa con la que expresamos nuestra alegría, pero tenemos que recordar siempre que hay otros que no pueden hacerlo", explica Amal Al-Hader, un árabe-israelí.

Al-Hader, quien recuerda que uno de los grandes preceptos del Islam es la beneficencia, abre cada noche su casa a alguno de sus vecinos menos pudientes y también a algunos de sus familiares.

Para la población musulmana en Medio Oriente, Id El-Adha es también momento de reunificación familiar y por ello el Ejército israelí ha concedido miles de permisos para que habitantes de Cisjordania y la franja de Gaza puedan entrar en Israel.

"Se les conceden permisos para que puedan rezar en la mezquita de Al-Aksa en Jerusalén y para que puedan dormir en casa de sus familiares en Israel", explicó un portavoz de la Administración Civil del Ejército israelí.

Gaza y Cisjordania, habitadas por unos 3.5 millones de palestinos, están separadas de Israel por sendas cercas de seguridad levantadas desde los ataques suicidas de la Intifada (revuelta popular) de Al-Aksa, que impiden el libre movimiento de un lugar al otro.

En principio los permisos se conceden únicamente a quienes no tienen registro de militancia en organizaciones terroristas, lo cual suele descalificar desde un principio a los más jóvenes.

En Israel, donde viven más de un millón de musulmanes de origen palestino, la fiesta se celebra sobre todo en los poblados árabes y en la parte este de Jerusalén, mientras que en Cisjordania y Gaza la celebración es generalizada.

El festivo no oculta, sin embargo, la difícil situación por la que pasa la población palestina tras siete años de conflicto armado, y sobre todo la debilitada capacidad adquisitiva de sus habitantes.

Con más de 60 por ciento de tasa de desempleo en Cisjordania y Gaza, son pocos quienes pueden comprar el cordero y sacrificarlo, valiéndose mejor de las contribuciones de otros más pudientes o, sólo, pasan por alto la tradición en espera de mejores momentos.

"Nosotros matamos un

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