Benito Lynch es uno de los mejores escritores de hispanoamérica.

México.- El escritor argentino Benito Lynch, quien descubrió su oficio de escritor entre peones, gauchos y caballos, lo que se reflejó en su obra de corte costumbrista, murió el 23 de diciembre de 1951.

Considerado una de las máximas figuras de las letras hispanoamericanas, Benito Eduardo Lynch, su nombre completo, nació en la ciudad de La Plata, Argentina, el 25 de julio de 1880, en el seno de un hogar económicamente desahogado, siendo segundo hijo del legislador provincial Benito Lynch y de la uruguaya Juana Beaulieu.

En 1885 se trasladó con su familia a la provincia argentina de El Deseado, donde trascurrieron sus primeros años en un ambiente provincial con estrecho acercamiento con los peones de la estancia, de quienes aprendió giros y modismos gauchos, así como una rica serie de relatos campesinos.

Durante esta época el escritor desarrolló afición por los animales, en especial los caballos, la cual lo llevó a escribir su novela "El potrillo roano" (1924), con la que descubrió su vocación: escritor.

Sin embargo, su padre nunca quiso que él se convirtiera en un gaucho sino en un hombre instruido, así que decidió que la familia se instalara en la ciudad de La Plata, la cual gozaba de un notable auge progresista.

En esta ciudad inició su educación secundaria, la cual no logró concluir, pese a lo cual se adentró en el arte de escribir con pequeñas colaboraciones en el diario platenense El Día, del cual su padre había sido uno de los fundadores.

Al morir su padre, en 1902, Lynch regresó a El Día, ahora como cronista social, a la que consideraba como lo más lejano a su vocación, por lo que tiempo después comenzó a publicar esbozos narrativos bajo el seudónimo de "Thyon Lebic".

Luego de dos años de periodismo intrascendente, vinieron a él sus primeros éxitos literarios, los cuales radicaron en el hecho de que para él la narración no se trataba solamente de escribir.

Con una producción caracterizada por contener un espontáneo realismo y gran vitalidad, solía decir que cuando terminaba una novela trataba de abandonarla por un periodo de tiempo considerable, con el objetivo de olvidarse, en cierto modo, de ella.

Después la volvía a leer, pero ya no como autor sino como crítico; su obra "Los caranchos de la Florida" (1916) la escribió en tres meses y la mantuvo guardada durante cuatro años.

En 1923 dejó la redacción de El Día para poco tiempo más tarde, en parte afectado por la muerte de su padre, decidirse a un aislamiento literario del que no pudieron sacarlo sus pocos amigos ni el público.

Aunque sus libros estaban cargados de intimidad, Lynch detestaba ventilar sus asuntos personales, lo que produjo que cerrara su círculo de amistades, en su mayoría compuesto por abogados, y al que se negó a incorporar a algún escritor.

Su obra "El inglés de los güesos" (1924), adaptada para teatro y después llevada al cine, lo consagró definitivamente entre los escritores de primer rango, ya que ésta lo hizo merecedor a formar parte de la Comisión de Autores de la Primera Exposición del Libro Argentino.

A pesar de que nunca formó parte de ningún círculo literario, ya que se sentía comprometido nada más con con su obra, su talento fue reconocido por alguno de sus colegas como Horacio Quiroga, Manuel Gálvez, Luis Emilio Soto y Manuel Machado.

Algunos críticos consideran que el cuentista uruguayo Horacio Quiroga fue igualado por Benito Lynch en la dificil técnica del

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