Crimen organizado perpetra matanza de aduaneros de aeropuerto de México

MÉXICO (AFP) – México vivió la última semana un nuevo episodio de la sangrienta actuación del crimen organizado con la macabra matanza de cinco funcionarios aduaneros del aeropuerto de la capital, cuyos cadáveres, la mayoría decapitados, han ido apareciendo regados por la urbe.

El último cuerpo, perteneciente al tramitador aduanal Carlos Alberto Tapia, de 26 años, fue encontrado el pasado viernes en el área metropolitana de la Ciudad de México, una semana después de que se encontrase su cabeza en las inmediaciones del aeropuerto. El cuerpo fue reconocido este sábado por su padre.

Gracias al reconocimiento, "se han identificado cuatro de las (cinco) personas ejecutadas", afirmó el domingo la Procuraduría del estado de México (centro).

No obstante, la prensa ya ha puesto nombre a las cinco víctimas, todas ellas trabajadores (desde un gerente hasta un operador de montacargas) de Jet Service, empresa de servicios aduanales del aeropuerto de la Ciudad de México.

Sin embargo, "aún faltan por encontrar las cabezas" de dos de ellos, advirtió la fiscalía mexicana, por lo que el reguero de sangre podría continuar los próximos días.

Los asesinos montaron todo un rompecabezas para la policía, ya que diseminaron cabezas y cuerpos por distintos puntos de la capital.

El primer hallazgo tuvo lugar el 15 de diciembre: dos cabezas abandonadas en sendos puntos en las inmediaciones del aeropuerto. Una de ellas tenía un dedo en la boca, señal utilizada por el narcotráfico cuando matan a presuntos informantes de la policía.

Posteriormente, fueron apareciendo abandonados en vehículos. Primero dos cuerpos sin cabeza, luego otro cadáver decapitado en la cajuela de su automóvil y a continuación un cuarto con la testa intacta pero con las manos amputadas.

El último hallazgo ha sido el viernes del cuerpo de Tapia, a quien pertenecía una de las cabezas localizadas cerca del aeropuerto.

La procuraduría del estado de México, que investiga los hechos, contempla la hipótesis de que esta ola de ejecuciones esté relacionada con el decomiso de media tonelada de cocaína procedente de Colombia en pasado 12 de diciembre en el aeropuerto de la Ciudad de México.

En dicha operación fueron detenidos un tramitador aduanal y un operador de montecargas que intentaron sobornar a los policías para hacer la vista gorda al hallazgo de la droga, oculta en una caja con productos de látex.

Según informó el gobierno mexicano hace una semana una tercera persona implicada con los dos detenidos, de la que se desconoce la identidad, se fugó.

A pesar de los operativos conjuntos entre la policía y el Ejército que han sido implementados contra el crimen organizado por el gobierno del conservador Felipe Calderón desde que asumió el poder hace un año, las ejecuciones atribuidas al narcotráfico no han cesado.

De acuerdo con un conteo del diario El Universal, en lo que va de año ya suman más de 2.600.

Las decapitaciones se han convertido en los dos últimos años en uno de los métodos empleados por los sicarios de los cárteles de la droga para llevar a cabo sus venganzas.

Sin embargo, hasta el momento, la Ciudad de México se había mantenido a salvo de este sangriento tipo de asesinatos y, hasta cierto punto, de la violencia del crimen organizado.

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