Basílica de la Natividad, lugar de paz que ha conocido la destrucción

Por Rubén Medina
Notimex

Belén.- Las celebraciones de la Navidad en Tierra Santa tienen como epicentro la ciudad de Belén, donde los Santos Evangelios sitúan el nacimiento de Jesús y está la llamada Gruta de la Natividad, que en 2007 será visitada por más de 600 mil peregrinos.

"Belén de Judea", es el nombre que los Evangelios dan a la ciudad donde María alumbró a Jesús en un establo, lejos de las miradas del rey Herodes, quien desde Jerusalén buscaba matar al "salvador" o "mesías" que se alzaría contra los opresores con palabras de paz.

Hoy, Belén es visitada por miles de personas, pero por aquel entonces no era más que una pequeña ciudad a la que los Evangelios se encargaron de darle la legitimidad necesaria para el lugar de prominencia que tiene en el mundo desde ese histórico 24 de diciembre.

"De ninguna manera eres (Belén) la más pequeña entre los gobernadores de Judá; porque de ti saldrá un gobernante que pastoreará a mi pueblo Israel", aseveran las Sagradas Escrituras.

El nacimiento de Jesús se produjo allí porque siendo José de la casta mesiánica del rey David -también nacido en Belén-, debía empadronarse en ella siguiendo las órdenes de los conquistadores romanos, a fin de elaborar el censo fiscal.

Desde entonces, la pequeña Belén ha sido lugar de peregrinaje, primero por los Reyes Magos llegados de Oriente y más adelante, desde el Siglo IV por los cristianos, aunque también objeto de saqueos, reconstrucciones y disputas interminables.

La Santa Elena, madre del emperador Constantino (272-337), fue quien legalizó el cristianismo en el Imperio Romano, buscó las huellas de Jesús en Tierra Santa y ordenó levantar los primeros centros de culto como el Santo Sepulcro y la Basílica de la Natividad.

En el lugar donde se había producido el nacimiento de Jesús, Santa Elena mandó construir una pequeña iglesia, a la que décadas después se trasladaría San Jerónimo para traducir la Biblia del griego al latín, en una obra conocida como "La Vulgata".

Tras un periodo de desarrollo, la pequeña iglesia fue saqueada y destruida por los samaritanos, un pueblo helenizado de origen israelita que se rebeló contra los romanos en el año 529.

"La actual estructura de la Basílica de la Natividad data del periodo de Justiniano, en el siglo VI, y sólo el techo ha sido reconstruido", explicó a Notimex Nasser Masoul, un guía turístico del centro religioso.

Décadas después, Tierra Santa fue objeto nuevamente de una invasión, esta vez de los persas que se abstuvieron de destruirla porque vieron en ella imágenes de los Reyes Magos con atuendos típicos de su país.

También se salvó de la invasión musulmana en el año 647, porque esa religión ve en Jesús a un profeta y a María la santa que le concebió.

No obstante, la Basílica no volvería a sus días de máxima grandeza hasta las cruzadas, entre los siglos XI y XII, convirtiéndose en el lugar preferido por los monarcas de los reinos cruzados de Jerusalén para ser ungidos en el trono.

La caída de Jerusalén en manos del Imperio Otomano supuso un nuevo revés para la Basílica de la Natividad y el resto de lugares santos, siendo objeto de disputas incontables no ya con otras creencias religiosas, sino también entre los propios ritos cristianos.

En la actualidad, el complejo está dividido entre las

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