Iglesia Católica clama en Navidad por cambios rápidos en Cuba

LA HABANA (AFP) – La Iglesia Católica, que vive un momento de baja tensión con el gobierno comunista de Cuba, clamó por cambios rápidos que respondan a la expectativa de los cubanos, en su mensaje de Navidad, tradición que regresó a la isla hace diez años con la histórica visita del papa Juan Pablo II.

Aunque la Navidad sigue siendo opaca en Cuba -a diferencia de otros países-, este año fueron un poco más notorios los arbolitos, guirnaldas y luces; pero aún más los mensajes que resuenan en los púlpitos y el acceso de la Iglesia a medios de comunicación.

Leído en todos los templos, el mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) abordó el debate que, convocado por Raúl Castro -presidente interino desde hace 17 meses-, se realizó durante tres meses en barrios, y centros de trabajo y académicos, con críticas sobre los principales problemas del país.

Cuando "surgen tantas expectativas acerca de cambios necesarios que puedan mejorar y transformar la vida nacional", la Iglesia "participa de esta espera y ofrece su oración y su contribución para que se encuentren soluciones reales y eficaces que favorezcan caminos de esperanza", manifestó la COCC.

"En esta tarea todos estamos implicados, sin exclusiones ni marginaciones. Es necesario dar espacios a la iniciativa y creatividad personal, pues todos corremos la misma suerte", subrayó.

En la radioemisora del extremo oriente del país, el obispo de Guantánamo-Baracoa, Wilfredo Pino, dijo sufrir leyendo cartas que envían a los periódicos los cubanos donde se "desahogan contando su rosario de dificultades".

"¡Qué bueno sería que las inquietudes e inconformidades de la población cubana, expresadas en reuniones abiertas en estos últimos meses, encuentren una solución rápida por parte de quienes tengan que hacerlo!", expresó.

Los cubanos privilegian la fiesta del Año Nuevo sobre la Navidad, cuyos festejos se reducen a una modesta cena familiar en la Nochebuena, con carne de cerdo, arroz, frijoles y yuca, y colmada de deseos para que mejore la situación económica.

Al reconocer que en las tiendas en divisas se pusieron a la venta más adornos de Navidad, el obispo Pino dijo, no obstante, que "lástima que en todo esto que se ofreció, faltó lo principal, el protagonista de esta historia: la imagen del Niño Jesús".

En el último año, la Iglesia aumentó sus demandas de mayor apertura, más acceso a los medios de comunicación y a las cárceles, aprovechando el actual estado de las relaciones con el Estado, "buenas" y "en lenta, pero progresiva mejoría", según el cardenal Jaime Ortega.

Las relaciones parecieron tensarse a inicios de diciembre, cuando la policía irrumpió en una parroquia de Santiago de Cuba para detener a un grupo de opositores, en un hecho sin precedentes; pero el Gobierno se disculpó con la Iglesia.

En su mensaje de Navidad, los obispos pidieron a los cubanos dejar atrás "agravios", en un espíritu de "reconciliación y encuentro", y llamaron a la unidad y a la esperanza.

En 49 años de revolución en Cuba, las complejas relaciones entre el Gobierno del ahora convaleciente líder Fidel Castro y la Iglesia católica han sido ondulantes, con épocas de fuertes desencuentros, en los años 60, y otras de cohabitación como la actual.

De hecho las autoridades católicas esperan que la visita en febrero del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vatic

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