“La Piojera”: un monumento a los sentimientos de la “chilenidad”

Por Marcel Garcés
Notimex

Santiago.- En pleno centro de la capital chilena, a cuadras del palacio de gobierno y a metros del Mercado Central, se encuentra un modesto bar que, con el nombre de "La Piojera", se ha convertido en un monumento al sentimiento del alma nacional.

La cantina, un modesto recinto que es frecuentado por obreros, jubilados, pobres de solemnidad y pícaros del sector, ostenta con indisimulado orgullo el título de "Monumento de los sentimientos de la Nación", otorgado por el cantor popular Dióscoro Rojas.

En un rapto de patriotismo y conforme a su ideario "populárico", el también poeta se lanzó en la defensa del tugurio criollo, luego que en los años 90 se corrió el rumor de su inminente cierre y demolición, en nombre del progreso y el desarrollo urbano.

"Mal que mal, aquí en ‘La Piojera’ hemos llorado, hemos reído, nos hemos enamorado y nos hemos desenamorado", comentó Rojas en diálogo con Notimex.

El cantor y creador de la llamada "Cumbre Guachaca", fiesta popular que se ha convertido en una tradición santiaguina, no disimula su orgullo al momento de considerarse uno de los principales defensores del bar de la arremetida "cuica" (de los ricos y pudientes).

"Los cuicos pretendían construir un mall (centro comercial por departamentos) acá, pero nosotros, sólo con valentía y uno que otro copete (copa de trago), se las arrebatamos, para honor y gloria de nuestro pasado y presente republicano", explicó Rojas.

El lugar fue salvado para beneficio de sus parroquianos, entre los que se cuentan también burócratas, empleados bancarios que trabajan en el centro de esta capital y también políticos e intelectuales en busca de un vino "bien saboreado y conversado".

"La Piojera", por ello, se yergue como un monumento al alma nacional, al espíritu liberal y democrático, donde impera el respeto por el prójimo y donde "no importa el rango sino el buen trato", anotó el administrador del bar, Marcelo González.

El nombre de esta popular cantina no mueve a equívoco, ya que justamente hace alusión al molesto parásito causante de la pediculosis, que se aloja en el cabello de la víctima para alimentarse de su sangre.

El singular apelativo, sin embargo, también tiene una prosapia mucho más noble, pues cuenta la tradición que fue el fallecido ex presidente chileno Arturo Alessandri Palma quien bautizó de esa forma a este bar capitalino, en la década de los años 20.

En un ejercicio nemotécnico, González explicó que cuando Alessandri Palma fue invitado por un amigo a conocer el recinto hacia 1922, exclamó ofuscado "ía esta piojera me has traído!", tras constatar la precariedad del bar y el bajo nivel social de sus clientes.

La frase es considerada hasta la fecha como el "acta de bautizo" de la cantina, ubicada frente al Mercado Central, el principal centro de abastos de Santiago, en una zona que es conocida como el "Barrio Chino" por el peligro que reviste visitar sus calles en la noche.

Pero más allá de lo anecdótico, "La Piojera" tuvo su origen en la clara visión comercial y el esfuerzo de Carlos Benedetti Pini, un inmigrante italiano que adquirió el local en 1916, para crear lo que al comienzo se conoció como Restaurante Santiago Antiguo.

En la actualidad, el dueño del negocio es Hubert Bernatz Benedetti, de la tercera generación del empresario italiano, mientras la caja del negocio está a cargo Adriana Benedetti Díaz, de 80 años de edad y representante de la segunda generación del fundador.

Convertida en una "picada", como se denominan en Chile a los lugares que ofrecen buenos productos a bajos precios, "La Piojera" sigue atrayendo clientela, gracias a su historia, ambiente distendido y amable, tragos y platos típicos.

En la carta de la cantina, figura como estrella consagrada el popular "terremoto", cóctel original del local, hecho con pipeño (vino joven), helado de piña (ananá) y fernet, además de un "ingrediente secreto" de la casa.

Servido en un vaso de 400 mililitros (mil), el "terremoto" lleva ese peculiar nombre debido a los efectos "telúricos" que produce en quien la disfruta. Y en caso de quedar con "gusto a poco", siempre puede pedir una "réplica", un vaso más pequeño del mismo brebaje.

Pero para quien prefiere otros tragos menos "estremecedores", la carta contempla "cañas" (vasos de 400 ml) de pipeño, vino tinto y blanco, chicha de uva, ponche de culén (arbusto local) y cola de mono, preparado con aguardiente, leche y café.

La cocina de "La Piojera", en tanto, ofrece contundentes platos criollos, como perniles de cerdo, arrollados, malaya, huevos duros (cocidos en su cáscara) y, de manera próxima, carnes a la parrilla con ensaladas.

Debido a esa atractiva oferta culinaria, además de su historia y tradición, Rojas consideró que "La Piojera" es el "epicentro de la chilenidad" y "el último reducto de los republicanos".

"¿En qué picada de Chile se han detenido cinco presidentes para refrescarse el guarguero (garganta)?", advirtió el poeta popular en referencia a Alessandri Palma, Juan Antonio Ríos, Salvador Allende, Eduardo Frei Montalva y Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Rojas se preguntó, además, "¿en qué otro bar se mezclan poetas, trabajadores, artistas, estudiantes, empleados y, en general, todos los sedientos de amistad y de cariño?", y sin dudarlo se respondió "sólo en La Piojera, el bar de los republicanos".

Los "famosos" más asiduos al bar han sido siempre los artistas, como el extinto escritor Francisco Coloane, que era uno de sus visitantes habituales, y el cantante lírico Ramón Vinay, quien hasta interpretó algunas arias de Giuseppe Verdi encaramado en un tonel de chicha.

Las crónicas de la prensa chilena recuerdan que el pintor Pacheco Altamirano era otro cliente frecuente y en la década de los años 80, varios poetas improvisaron lecturas de sus obras en el bar, entre ellos Jorge Teillier, Rolando Cárdenas y Alvaro Ruiz.

– NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login