Narcotráfico vuelve a teñir de rojo la verde selva peruana

LIMA (AFP) – El narcotráfico volvió a teñir de sangre el verdor de la selva peruana tras un nuevo ataque contra una patrulla policial, el tercero en siete semanas, que dejó este lunes dos agentes muertos y confirmó el auge de la violencia en el sudeste de Perú.

La región del ataque es paso obligado de la droga (cocaína y pasta básica de cocaína) que sale del valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE), una zona de enclave para los traficantes que son apoyados por remanentes de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, según el gobierno peruano.

El ataque fue una clara advertencia a las fuerzas de seguridad (policía y ejército) de que el narcotráfico controla las rutas de salida de la droga y de que cualquier incursión para reprimir sus acciones será repelida cruentamente, dijo a la prensa el sociólogo Jaime Antezana, un experto en narcoterrorismo.

"Que no le quede duda a ninguno de los peruanos que el Gobierno va a responder con todas las armas legales que tiene y con todo el deber que tiene de proteger a los ciudadanos y sus derechos humanos, incluyendo el de los policías y los huérfanos", anunció el ministro de la Producción, Rafael Rey, cabeza visible sel sector más conservador de la administración de Alan García.

La emboscada del lunes elevó a siete la cifra de policías muertos en la región del VRAE, en los tres ataques reportados desde el pasado 1 de noviembre por la prensa peruana.

"El ministerio del Interior ha perdido la iniciativa: no realiza operaciones antisubversivas ni antinarcóticos. Ha pretendido dejar el control del VRAE al Ejército y ya estamos viendo los resultados", dijo el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi, citado por el diario La República.

"Las autoridades tampoco hacen nada para controlar al narcotráfico, que tiene sobornadas a todas las autoridades de la zona a vista y paciencia de todo el mundo", añadió Rospigliosi, quien ejerció como ministro en el 2004.

El saliente ministro de Defensa Allan Wagner negó semanas atrás que existan "zonas liberadas" por los traficantes de drogas en el sudeste de Perú, a pesar de lo que tácitamente señalan algunos analistas.

Los atacantes en los tres atentados registrados desde principios de noviembre fueron atribuidos a narcotraficantes y a integrantes de grupos que son rezagos de la agrupación maoísta Sendero Luminoso que actúan en alianza con los narcos.

Las autoridades peruanas han advertido en los últimos meses del peligroso incremento de la actividad del narcotráfico en Perú, a partir de la penetración de cárteles cocaineros mexicanos y colombianos.

La región del VRAE abarca parte de los departamentos de Huancavelica, Ayacucho y Apurímac, y se convirtió este año en escenario de la mayor ofensiva de las Fuerzas Armadas contra las bandas de traficantes como parte de una nueva estrategia del gobierno contra el "narcoterrorismo".

A partir de enero Perú reincorporará a siete helicópteros de combate rusos (cuatro MI-17 y tres MI-25) repotenciados en Moscú, que serán destinados a la región del VRAE.

El gobierno y la ONU coinciden en que el narcotráfico ha crecido en Perú en la última década y que el país fabrica hoy 280 toneladas anuales de cocaína, siendo uno de los principales productores mundiales de esta droga y de la hoja de coca, material indispensable para su elaboración.

El zar antidrogas de Estados Unidos John Walters dijo en Lima el pasado siete de noviembre, estar "impresionado" por la estrat

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