Belén celebra Navidad con esperanza de paz

Por Ruben Medina
Notimex

Belén.- Hace ya muchos años que Belén no conocía una Navidad como la que ahora viven sus habitantes: con la presencia masiva de peregrinos y en un ambiente de paz que se olvidó desde el año 2000, cuando estalló la Intifada (revuelta popular) de Al-Aksa.

Las cifras oficiales aún se desconocen, pero se estima que entre 30 mil y 40 mil peregrinos cristianos pasaron por Belén en las últimas dos jornadas, un número que en cualquiera de los casos ya han alentado los sentimientos de esperanza de los palestinos locales.

"Es bonito ver la ciudad repleta de gente y todos de fiesta, porque aquí el resto del año la situación es bastante deprimente, de hecho nefasta", dijo a Notimex Fadua Barahan, una palestina cristiana de la ciudad.

Como sus correligionarios de otros países, Barahan se paseó este martes por la Basílica de la Natividad, edificada sobre la gruta donde según el credo cristiano nació Jesús hace unos dos mil años, para rezar y pedir a Dios que "lleguen momentos de paz y prosperidad".

"Paz para todo el mundo, aunque quizá (Dios) se pueda acordar también de nosotros y traernos la paz a Palestina", agregó con una mirada vaga y dirigida hacia el horizonte.

Belén, rodeada por tres de sus lados por un muro que la separa de Jerusalén, ha vivido momentos dramáticos desde que estalló la Intifada, en septiembre de 2000, porque muchos de los suicidas en Jerusalén salieron de los campos de refugiados a su alrededor.

Uno de los episodios más conocidos de la Intifada fue la Crisis de la Natividad, en 2002, cuando la Basílica estuvo rodeada durante más de un mes por el Ejército israelí, después de que en su interior se refugió un grupo de milicianos armados.

Pero hoy, en medio del ambiente de fiesta, los palestinos parecían querer olvidar ése y otros momentos trágicos de los últimos años, y preferían mirar hacia el futuro.

"La situación en general está tranquila, Mahmoud Abbas (presidente palestino) y (el primer ministro israelí, Ehud) Olmert están negociando", dijo Adham, un joven vendedor en la plaza del pesebre, a un grupo de compradores alemanes.

"Los peregrinos tienen que venir todo el año, no sólo en Navidad", apelaba ante sus clientes tratando de extraerles una promesa de regresar.

Engalanada con luces y numerosos puestos de bebida y comida, la Plaza del Pesebre, frente a la Basílica de la Natividad, era este martes un ir y venir de gente: peregrinos en busca de algún recuerdo sobre la experiencia espiritual de pasar la Navidad en Belén.

También vendedores persiguiendo a un turista insatisfecho con el precio; o, simplemente, curiosos que buscaban ver alguna escena atípica a la del resto de los días del año.

La mayoría de la población de Belén no puede salir de ella por las restricciones impuestas por Israel para impedir el ingreso de suicidas a su territorio, aunque esta Navidad también en eso parecía traer nuevos vientos de paz.

El Ejército israelí ha concedido más de 10 mil permisos a la población cristiana de Belén para salir de la ciudad y poder visitar otros centros de peregrinajes en Tierra Santa o a familiares en Jerusalén o cualquier otro lugar de Israel.

Barahan es una de las palestinas favorecidas y, mañana, viajará a Jerusalén con sus hijos para ver la ciudad vieja y a los familiares que allí residen. "En los últimos años los veía porque ellos venían a Belé

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