Banderas al Viento. Paz, progreso y bienestar.

Por Vicente Oria Razo

El año 2007, con su cara arrugada, sus ojos burlones, su barba blanca y con su guadaña a cuestas, agotado, camina con paso tembloroso hacia el final de su existencia. Celebramos la Navidad y pronto va a terminar este año viejo y se iniciará uno nuevo.

Vivimos las horas de reflexionar. Muchos con espíritu navideño hacen el balance del año que termina para tratar de predecir lo que nos depara el que va a iniciar. Otros meditan en sus errores para proponerse como meta no volverlos a cometer. Todos, con renovadas esperanzas celebramos la Navidad y la llegada de un año nuevo.

Por estos días las profecías abundan y no faltan las predicciones de los adivinos relativas a lo que ocurrirá durante el próximo año. Todos nos deseamos entre sí tranquilidad, alegría, felicidad, paz, prosperidad y éxitos para el próximo año nuevo.

Esos deseos los expresamos por medio de mensajes orales o escritos y en múltiples formas. Esperamos lo mejor para los demás y para nosotros mismos. Sin embargo, los signos a la vista no dejan de ser preocupantes.

La herencia que le dejará este año que agoniza al 2008 es inquietante. La mayoría de los mexicanos siente dramáticamente que sus ingresos no les alcanzan para vivir con humana dignidad.

Algunos grupos tratan de aprovechar las libertades democráticas y nuevas condiciones políticas del país para medrar políticamente o con un alto apetito venal. Se difunden muchos rumores sobre posibles cambios por incapacidad de los funcionarios públicos de alto nivel.

El año 2008 es un año político. Se prepara la renovación del Poder Legislativo de la Federación y en varias entidades del país habrá cambios de gobernadores.

Las confrontaciones políticas podrían rebasar las reglas de civilidad y en algunos lugares llegar a extremos violentos. Muchos piensan que los mexicanos todavía no estamos preparados para ejercer la democracia como un sistema moderno de competencia entre partidos.

Lo necesario en las luchas políticas de todo el país es rechazar la mentira, los infundios, las calumnias, la insidia y la infamia que degradan la vida en sociedad. Lo saludable es elevar el debate político.

Lo importante es que en el nuevo año 2008 siga adelante el proceso para elevar la lucha social por la vía democrática. Así se enaltece la vida pública y se dignifica la política como actividad social creadora de valores humanos de profundo contenido cultural.

Llega el año 2008 a un mundo lleno de problemas. Los síntomas revelan las grandes contradicciones dentro de las cuales se está configurando una nueva realidad mundial, diversa y compleja.

El de hoy es un mundo desigual. Existe un enorme desequilibrio entre los muy pocos países altamente desarrollados y el resto de los pueblos que aspiran a mejorar sus condiciones de existencia.

Dentro de toda la conflictiva situación mundial, entre los problemas graves de nuestra época están los choques guerreristas y la carrera armamentista.

Ese problema del excesivo armamentismo se ha convertido en un pesado lastre que agobia a todos los pueblos del mundo: Trastorna la economía internacional, distorsiona las relaciones económicas y comerciales y perturba negativamente la vida mundial y la de todos los seres humanos.

En la desenfrenada carrera armamentista se derrochan gigantescas sumas de dinero. El año pasado se gastaron en armamento más de mil millones de dólares. Además millones de técnicos, de científicos y de los hombres más valiosos están dedicados a militarizar la vida mundial.

Son incalculables los recursos que se invierten para construir el arsenal que el día menos pensado pudiera exterminarlo todo. Sin embargo nos deseamos paz, progreso, bienestar, salud, dinero y amor, para el próximo año 2008. (Notimex) (El autor es periodista)

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