Violencia contra la mujer en las Américas

Las cifras sobre violencia contra la mujer en América Latina y el Caribe no solo se han mantenido sino que algunos países están informando que incluso han crecido, de acuerdo con un informe divulgado a fines de noviembre.
El informe regional lanzado simultáneamente por agencias de Naciones Unidas en Santiago de Chile, Brasilia, México D.F., Ciudad de Panamá, Quito, Washington, D. C. y Nueva York alerta a todos los gobiernos y sociedades en general sobre la urgente necesidad de poner fin a este prevalente abuso de derechos humanos en las Américas y por extensión en todo el mundo.
La alarmante situación detallada en el informe “¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe” representa solo la punta del iceberg de las muchas mujeres afectadas “que permanecen ocultas tras el silencio estadístico, la tolerancia social y la impunidad", afirma en informe realizado por organizaciones y agencias especializadas de Naciones Unidas en la Región como la Organización Panamericana de la Salud.
"Para la OPS, este importante trabajo inter-agencial representa efectivamente la punta del iceberg de un problema de proporciones epidémicas sobre el que estamos haciendo un enérgico llamado a la acción; en especial y primeramente, a los gobiernos e instituciones de todos los Estados Miembros de la organización hemisférica para que verdaderamente actúen decididamente y comprometan fondos públicos con los que contribuir a parar esta violencia", dijo el Dr. Alberto Concha-Eastman, Asesor Regional de la OPS en Prevención de la Violencia.
"La mujer en las Américas -todas las mujeres de nuestra Región- tienen el derecho a vivir una vida libre de violencia. Y las instituciones de gobierno de todos nuestros países tienen la potestad y el deber constitucional de garantizar que este derecho humano llegue a todos por igual".
Datos prominentemente presentados al comienzo del informe dan cuenta de la real dimensión de la problemática de la violencia contra la mujer en los países de América Latina y el Caribe.
Entre 1990 y 2007, más de 900 mujeres chilenas fallecieron por causa de homicidio, una gran mayoría víctimas de sus parejas o ex parejas. En Bahamas, el feminicidio representó el 42% del total de los asesinatos en el año 2000, el 44% en 2001 y el 53% en 2002.
En Costa Rica llegó al 61% del total de homicidios de mujeres; en El Salvador, la mitad de los casos de violencia reportados por la prensa en 2005 acabaron en homicidios; en Puerto Rico, 31 mujeres fueron asesinadas como resultado de la violencia doméstica en el año 2004; y en Uruguay una mujer muere cada nueve días como resultado de la violencia doméstica.
"La cultura de la desigualdad que ampara la violencia -afirma el informe- se inscribe en la de por sí violenta desigualdad de oportunidades, el desigual acceso a los recursos y servicios de la justicia, la discriminación laboral y salarial, así como la desigual distribución del poder y del tiempo entre mujeres y hombres. (…) En este contexto de desigualdad, discriminación e impunidad, la violencia de género se destaca como una violación sistémica y sistemática de los derechos humanos y como un obstáculo al desarrollo económico, social y democrático en todos los países".
FUENTE: OPS

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