Antisemitismo contemporáneo.

Por Ignacio Reyes Estrello

Las razones para ser antisemita, a estas alturas de la historia, son diversas, aún tras rememorar el mundo el horror de Auschwitz cada aniversario del descubrimiento de ese campo de exterminio, en donde miles de personas habían sido asesinadas, judías y no judías.

Como en otros casos de rechazo social e ideológico, el antisemitismo tiene grados y enfoques diversos. Hay quienes son antijudíos por causa y simpatía de Palestina, considerando al Estado de Israel como "el malo" y a Palestina como "la víctima".

Parece que los ataques terroristas de grupos como Hamas no tuvieran relevancia y sólo la tengan los ataques de represalia y los asesinatos políticos de líderes terroristas de Palestina.

Otros sienten antipatía contra los judíos por hábitos sociales frecuentes, que en una sociedad abierta se comportan como un grupo muy cerrado, aislado.

Es el caso de sus niveles socio-económicos más altos, educados y financieramente poderosos, que muchas veces dan la impresión de ser más bien ellos los que discriminan al resto del mundo. Se trata más de resentimiento social que real antisemitismo como discriminación racial.

Dentro del pueblo judío, y por razones históricas de rechazo y persecución sufridos durante siglos, hay una amplia cultura de superación y desarrollo personal al máximo de las cualidades personales, que ha hecho destacar a personalidades judías en los campos de la ciencia, la medicina, la cultura y el arte, con la música en especial.

Pero al destacar otros judíos en el medio financiero y económico, con un estereotipo de explotación laboral y comercial, la gente tiende fácilmente a ignorar a los anteriores, con sus aportaciones al progreso humano.

No puede negarse, por los defensores del judaísmo, que existen empresarios judíos que efectivamente son abusivos, que evitan en lo posible cubrir obligaciones laborales e impositivas, es decir ahorrar dinero a costa de los demás, que evitan pagar deudas, que compran y venden tan ventajosamente como sea posible, todo como una forma de vida egoísta y avara.

Toda usura se etiqueta judía. Pero no son rasgos exclusivos del empresariado judío, ni todos los hombres de negocio judíos tienen este perfil.

El rechazo al pueblo judío, basado en la creencia de que son ricos, poderosos y dispuestos a aumentar su poder y riqueza casi como sea posible, y considerarse como una élite cerrada y con superioridad racial, olvida que la mayoría de los judíos, dentro y fuera de Israel, son familias de clase media y humilde, sin más poder o dinero que el que ganan con su trabajo diario.

Por cada judío rico hay miles de clasemedieros y humildes. Pagan justos por pecadores.

Estas dos formas de antisemitismo palidecen ante el antisemitismo ideológico que, en base a libros destacados de la primera mitad del siglo XX, acusan al pueblo judío – haciendo tabla rasa-, de ser una especie de mafia juramentada que busca destruir todo lo bueno y moral de la humanidad no-judía.

Esto es lo más preocupante, ya que en los demás casos, quitarse las etiquetas socio-culturales y políticas será algo que tengan que enfrentar, como pueblo y como individuos durante largo tiempo.

Pero acusar al judaísmo, a Sión, de sistemáticamente destruir la familia, la moral, las buenas costumbres es otra cosa, algo que debería haber quedado atrás, después de que libros como Los Protocolos de los Sabios de Sión fueron descalificados por estudiosos no-judíos hace ya varios decenios.

Quienes odian a los judíos por estas razones, las mismas esgrimidas por Hitler y sus nazis para aplicar "la solución final" al problema judío, son quienes aún justifican su persecución y muerte, y llegan a afirmar que "el holocausto" no existió.

Quienes todavía afirman que el pueblo judío es el gran enemigo de los demás pueblos del mundo, y que busca su degeneración moral y social, para prevalecer como comunidad cerrada y privilegiada, lo creen porque alguien se los ha dicho, o porque lo leyeron en textos antisemitas. Pero lo interesante es que la evidencia de tal labor de destrucción moral no aparece.

Por razones históricas, amén de su cultura religiosa, al pueblo judío mucho le importan valores como la familia, la solidaridad de raza, la patria y Dios.

Si cumplen en qué grado sus obligaciones con el mismo Dios, con su comunidad, con su patria y su familia, es asunto que comparten con los demás pueblos del mundo; hay judíos y "gentiles" cumplidos y no cumplidos y cumplidos a medias.

Se puede acusar -justificadamente o no, generalizando o no-, a los poderosos del pueblo judío de avaricia, de soberbia y demás debilidades humanas semejantes, pero el antisemitismo por ver al judaísmo como el gran enemigo de la humanidad, es injustificable, no tiene bases pragmáticas ni académicas.

La discriminación racial, por más injustificada que sea como debilidad humana, la que considera inferiores a los negros o despreciables a los judíos, la que predica la supremacía de la raza aria (no acabada con la muerte del nacional-socialismo hitleriano), no va a desaparecer.

El hombre tiende a repetir sus errores y persiste en creencias que ha formado sin cuestionarlas. Todos los "antis" culturales tienen mucho en común, y el antisemitismo no es diferente.

Los genocidios de los años recientes en el mundo nada tienen que ver con el pueblo judío, fueron y son contra otros pueblos, a veces por odios ancestrales y otras por intereses políticos, facciosos y nacionalistas.

Lo único en común, es que todos imponen el odio, el desprecio por la vida humana, ajenos a la dignidad del hombre y su derecho a convivir con otras naciones y comunidades.

Combatir el antisemitismo es combatir toda discriminación racial como lacra social. Los cristianos compartimos un Dios y el Antiguo Testamento con el judaísmo, y la Iglesia Católica pone el ejemplo:

Acercamientos formales con el pueblo y líderes religiosos judíos, y la enseñanza católica contra el antisemitismo y toda otra forma de discriminación racial, son asuntos cotidianos. Sigamos esta guía, los hombres de buena voluntad deben dejar atrás los odios raciales. (Notimex) (El autor es analista político) reyes_estrello@hotmail.com

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