Cafés con aroma a cultura mexicana.

México.- Desde tiempos de la Colonia, los cafés del Centro Histórico han cumplido un papel preponderante no sólo entre los citadinos sino entre la clase intelectual mexicana, asidua visitante de estos sitios a los que han dado prestigio.

La Guía Literaria del Centro Histórico, elaborada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y Teléfonos de México, recuerda entre estos establecimientos al Café Colón, el Tacuba, el París, el Cazador, el Veroloy, la Casa de los Azulejos, la Puerta del Sol, La Gran Sociedad y El Gran Café.

Por su cercanía con el Palacio de Bellas Artes, la antigua Casa de los Azulejos es el corazón literario del Centro Histórico edificada en 1524, propiedad de Hernando de Avila y luego de la condesa del Valle de Orizaba, a quien se debe su aspecto actual y el nombre.

En 1892 (aunque Sanborns hermanos establece que ocurrió en 1881), esta joya del barroco mexicano dejó de ser un palacio, para ser convertido en el "Jockey Club", donde se reunía la sociedad aristócrata del porfiriato hasta 1915, cuando Venustiano Carranza la expropió luego de que Victoriano Huerta celebarara ahí la muerte de Francisco I. Madero durante la Decena trágica.

Fue por dos meses Casa del Obrero Mundial y luego recuperada por su último dueño, Francisco Yturbe, quien posteriormente la arrendó a los hermanos Sanborns, quienes la convirtieron en droguería y la cafetería que es hasta la fecha.

Como tal, fue lugar de reunión de los modernistas (Manuel Gutiérrez Nájera, Justo Sierra, Salvador Díaz Mirón y Manuel José Othón); los ateneístas (Angel Calderón de la Barca, Andrés Quintana Roo y José de la Cortina); los contemporáneos (Carlos Pellicer, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia) y los autores del medio siglo (Inés Arredondo, Juan García Ponce, Sergio Pitol y Tomás Segovia).

El Café París, que en varias épocas cambió de nombre a "El Popular" y "La Pagoda", localizado en la calle de 5 de Mayo 10 y Filomeno Mata, fue el lugar favorito de la pintora Frida Kalho, y de los poetas Pablo Neruda, Alí Chumacero, Andrés Henestrosa y Celestino Gorostiza, por mencionar a algunos de sus célebres visitantes.

El original Café París, ubicado en la calle de Gante 21, donde hoy se localiza el Salón Luz, fue el lugar de reunión de los surrealistas como Octavio Paz, André Bretón y Remedios Varo, así como de los poetas Antonin Artaud y César Moro.

Octavio Paz, Elena Garro y José Luis Martínez, también hicieron del famoso Café Tacuba (Tacuba 28) su sitio de reunión.
. Preserva Centro Histórico/dos/reunión.

En las tardes era también lugar para la bohemia teatral de personajes como el dramaturgo José F. Elizondo y ya entrada la noche, los artistas de la radio continuaban la tertulia.

Los escritores románticos, como Guillermo Prieto, Fernando Calderón, Manuel Carpio, Ignacio Rodríguez Galván y Manuel Payno, preferían reunirse en el Casino Español, que antes fuera el Café Veroly, luego, en 1842, el Café Progreso y después Café y Restaurante Inglés.

Algunos de estos comercios ya fueron demolidos y junto con ellos, su historia, tal es el caso de el Gran Café La Concordia, que se localizaba en la esquina de Madero e Isabel la Católica, donde en 1868, Manuel Payno, Ignacio Ramírez, Manuel Puga y Acal Brummel, fueron asiduos clientes, hasta 1906, cuando dejó de existir.

Lo mismo ocurrió con el café La Gran sociedad, demolid

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