Concurrida consulta a chamanes y curanderos al comienzo de año nuevo.

México.- Chamanes, curanderos y mujeres con elevado nivel de conciencia son los personajes más solicitados por los visitantes del Centro Histórico de la Ciudad de México, ávidos de hacerse de algún amuleto o participar en ritos ancestrales para atraer un buen año.

Uno de los grupos que se han arraigado en esta zona de la ciudad y que más demanda tienen para tales fines es el de los danzantes que ataviados con vestimentas de tipo prehispánico se instalan en la parte frontal de la Catedral Metropolitana.

Curiosamente, las tradiciones de estos ancestrales grupos no conciben 1 de enero como el comienzo del nuevo ciclo de vida, sino que anteponen el mes de marzo y la llegada de la primavera como las fechas para consagrar un nuevo año.

Esta circunstancia no limita su trabajo para las personas que se rigen bajo la normatividad cíclica del calendario cristiano. De hecho, multiplican su clientela en esta época del año, afirman los llamados curanderos mexicas.

Parte de los rituales que enmarcan sus celebraciones de año nuevo son las danzas consagradas al Sol, la Luna, el Agua y la Tierra, los cuatro elementos de la vida a los que se remiten parar orar cuando realizan una "limpia".

Las "limpias" que practican estos grupos se dividen en tres episodios ceremoniales, el primero de ellos consiste en untar sobre la persona solicitante un bálsamo, después agregan copal al poposhcomitl, que es el utensilio donde nace el humo místico con que se envuelve a los sujetos.

Por último, se juntan las manos del solicitante orientando sus palmas hacia el cielo y el poposhcomitl gira alrededor de ellas mientras el chamán reza.

Dicho utensilio es uno de los objetos más sagrados de estos grupos mexicas, ya que cuando danzan, el poposhcomitl abre "los cuatro rumbos del destino".

Además de encabezar las filas mexicas, este objeto es utilizado en las ceremonias de iniciación en los grupos de baile prehispánico.

También se encarga de la protección de los miembros de su comunidad y en ocasiones especiales, se adorna con un paliacate rojo que simboliza el corazón del círculo de danza.

Otro de los rituales para limpiar el espíritu que puede apreciarse en el centro de la ciudad, es el que realiza un par de hombres que utilizan objetos más modernos.

Frente de Palacio Nacional, estos curanderos inician su rito envolviendo con humo a las personas mientras recorren su cuerpo con un plumero.

Mientras eso sucede, los curanderos se agitan con sonidos guturales; su acto prosigue con la simulación de cortes alrededor de sus pacientes, para lo cual utilizan un par de tijeras que agitan las reacciones de los curiosos. Finalmente golpean una campana y abrazan con sus vibraciones a la gente que solicita este servicio.

La tercera alternativa para augurar un buen destino es ofrecer un donativo a la figura de la Santa Muerte Peregrina, quien está revestida literalmente de billetes y tiene a sus pies un búho que observa a todos aquellos que se le acercan. A cambio de una cooperación voluntaria se obtiene una pulsera que funciona como un talismán.

Los encargados de escoltar a esta Santa señalan que las pulseras pueden colocarse en un árbol, de esta manera, el proceso respiratorio de la planta reciclará las envidias y conjuros de la gente.

Al igual que todas las mencionadas opciones para afirmar el futuro, hay un personaje más que bajo cooperaciones voluntarias ofrece trozos de papel con augurios inscritos en su superficie.

El enmascarado de negro y túnica dorada, opera con una caja en la que resguarda tales designios.

"Pasarás por todos los estados de ánimo posible

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