Falta de cultura cívica, lo que más afecta a “Para leer de boleto.”.

México.- A dos meses de que la Octava Antología "Para leer de boleto en el Metro" fuera presentada por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, en las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo donde se ha puesto en marcha ese programa, el común denominador es uno: la ausencia de libros.

La colección de textos tuvo un tiraje de 250 mil ejemplares de esta edición que incluía obras de Carlos Montemayor, Laura Esquivel, Alí Chumacero, Armando Vega Gil, Juan Gelman, Julia Rodríguez, José de la Colina, Eugenio Aguirre, Gustavo Sainz, H. Pascal y Luisa Josefina Hernández.

El propósito del programa era tratar de ganar nuevos lectores, consolidar a lectores eventuales y proporcionar obras literarias a quienes no pueden adquirir libros por problemas económicos.

Sin embargo, tales fines han sido desvirtuados por la falta de organización del programa, que se había anunciado como permanente y no ha encontrado mecanismos con los cuales garantizar la retroalimentación por parte de las usuarios que toman los libros y no los devuelven a los espacios correspondientes.

En las estaciones de la Línea 3 del metro se puede observar vacía la estantería en esta época decembrina, ya que los encargados de distribuir los ejemplares: Ola Cultural, integrada por 250 jóvenes que trabajan bajo el lema de la campaña: "tómalo, lee y devuélvelo", están de vacaciones.

Sus esfuerzos no serán visibles sino hasta el próximo 7 de enero, fecha en que las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo Metro prevén la reincorporación de la Ola Cultural a sus andenes y vagones.

Según algunos sondeos, el público que más se ha identificado con el programa de lectura es el sector juvenil, ello debido a la importante cantidad de estudiantes que circulan por las estaciones aledañas a Ciudad Universitaria en el sur de la ciudad.

Mientras que en la sección norte, los alumnos del Politécnico demandan los libros constantemente.

Empero, la efectividad de este sistema de promoción cultural es afectado por el horario de distribución y la falta de cultura cívica para devolver los libros a los anaqueles.

De acuerdo con la experiencia de trabajadores del Metro respecto al programa de lectura, alrededor de las cuatro de la tarde los ejemplares prácticamente se agotan. Aunado a esta problemática, existen otros factores como el maltrato y desgaste del material que no ha sido previsto por las autoridades.

En ese contexto adverso, los adultos se han entusiasmado con esta actividad, sin embargo, subrayan la falta de cobertura que tiene este sistema, puesto que, en su opinión, el reparto de libros debería extenderse a todas las líneas del metro.

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